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lunes, 31 de octubre de 2011

Marcus Mossiah Garvey dirigiendo la convención, en el Liberty Hall, 1922.


Presidente General de la Asociación Universal para el Mejoramiento del Negro (U.N.I.A)

Marcus Mossiah Garvey dirigiendo la convención,en el Liberty Hall, 1922.

Discurso dado en el Liberty Hall en la Ciudad de Nueva York (25-12-1922)

Durante el transcurso de los últimos cinco años la Asociación Universal para el Mejoramiento del Negro se posicionó ella misma en el mundo como un movimiento a través del cual el nuevo y ascendente Negro pudo dar expresión a sus sentimientos. Esta Asociación adopto una actitud de no hostilidad frente a otras razas y personas del mundo, y también una actitud de auto respeto, a favor de los Derechos del Hombre de 400.000.000 de Negros del mundo.

Nosotros representamos paz, armonía, amor, simpatía humana, derechos humanos y justicia humana, y por eso es que peleamos tanto. Donde sea que los derechos humanos son negados a algún grupo, donde sea que la justicia es negada a algún grupo, allí la U.N.I.A. (siglas en ingles) encuentra una causa. Y en este tiempo entre toda la gente del mundo, el grupo que sufre más de injusticia, el grupo al que más se le niegan esos derechos que pertenecen a toda la humanidad, es el grupo negro de 400.000.000.

Por esa injusticia, por esa negación de nuestros derechos, nosotros avanzamos bajo el liderazgo de aquel que está siempre del lado del derecho para pelear la causa común de humanidad; pelear como peleamos en la Guerra Revolucionaria, como peleamos en la Guerra Civil, como peleamos en la Guerra Hispano-Americana, y como peleamos en la guerra entre 1914-1918 en los campos de batalla de Francia y Flanders. Como peleamos en las alturas de la Mesopotámia; así entonces bajo el liderazgo de la U.N.I.A. estamos comandando los 400.000.000 de Negros del mundo para pelear por la emancipación de la raza y la redención del país de nuestros padres.

Nosotros representamos una nueva línea de pensamiento entre los Negros. Llámenlo pensamiento avanzado o pensamiento reaccionario, no me preocupa. Si es reaccionario para la gente buscar un gobierno independiente, entonces somos reaccionarios. Si es un pensamiento avanzado para la gente buscar libertad, entonces nosotros representamos la escuela de pensamiento avanzado entre los Negros de este país. Nosotros los de la U.N.I.A. creemos que lo que es bueno para los otros compañeros es bueno para nosotros. Si un gobierno es algo que se encuentra a lo ancho del mundo, si un gobierno es algo apreciable, de ayuda y protección para otros, entonces nosotros también queremos una experiencia de gobierno.

No hablamos de un gobierno que nos haga ciudadanos sin derechos o sujetos sin consideración. Nosotros hablamos de una clase de gobierno que coloque a nuestra raza en control, así como otras razas están en control de sus propios gobiernos.

Por tanto la U.N.I.A. no esta avocada a la causa de construir iglesias, porque tenemos un suficiente gran numero de iglesias entre nosotros para ministrar las necesidades espirituales y no vamos a competir con aquellos que están encargados en tan espléndido trabajo; no estamos encargados de la construcción de una nueva institución social, Y.M.C.A. o Y.M.W.A., porque hay suficientes trabajadores sociales en esos preciados y dignos esfuerzos. No estamos encargados en política porque tenemos suficientes políticos locales, Demócratas, Socialistas, Soviéticos, etc., y la situación política esta bien atendida. Nosotros no estamos encargados de la política domestica, de la construcción de iglesias o en trabajos de desarrollo social, pero si estamos encargados de la construcción nacional.

Evocando los principios de esta Asociación encontramos que fuimos muy mal interpretados por hombres de adentro de nuestra propia raza, así como de afuera. Cualquier movimiento de reforma que busque traer cambios para el beneficio de la humanidad esta sujeto a ser mal interpretado por aquellos que siempre ponen sobre ellos la administración, el liderazgo de los desafortunados y a dirigir a aquellos que serán colocados en temporal desventaja. Así ha sido en todos los otros movimientos sean sociales o políticos; también aquellos de nosotros en la U.N.I.A. que lideramos, sobre esta mal interpretación de los Propósitos y Objetivos de la U.N.I.A. Pero aquellos que han tomado gentilmente la noticia de este gran movimiento, han sido llevados a creer que este movimiento busca, no el buen desarrollo dentro de la raza, sino dar expresión a aquello que es más destructivo y más dañino para la sociedad y gobierno.

Deseo remover esta mal interpretación que ha sido creada en la mente de millones de personas alrededor del mundo en relación a la organización. La U.N.I.A. se levanta por la Mas Grande Hermandad; la U.N.I.A. se levanta por los derechos del hombre, no solo para Negros, para todas las razas. La U.N.I.A. cree no solo en los derechos de la raza negra, también en los de la raza blanca, la raza amarilla y la raza marrón. La U.N.I.A. cree que el hombre blanco tiene tanto derecho a ser considerado, que el hombre amarillo tiene tanto derecho a ser considerado, que el hombre marrón tiene tanto derecho a ser considerado como el hombre negro de África. En vista del hecho de que el hombre negro de África ha contribuido al mundo tanto como el hombre blanco de Europa y el hombre amarillo y marrón de Asia, nosotros los de la U.N.I.A. demandamos que la raza blanca, la amarilla y la marrón den al hombre negro su lugar en la civilización del mundo. Pedimos nada más que el derecho de 400.000.000 de Negros. No buscamos, como dije anteriormente, destruir o romper la sociedad o el gobierno de otras razas, pero estamos determinados que 400.000.000 de nosotros van a unirse para liberar nuestra madre tierra de las garras del invasor. Nosotros los de la U.N.I.A. estamos determinados a unir 400.000.000 de Negros para su propia emancipación industrial, política, social y religiosa.

Nosotros los de la U.N.I.A. estamos determinados a unir 400.000.000 de Negros del mundo para dar expresión a sus propios sentimientos; estamos determinados a unir 400.000.000 de Negros del mundo con el propósito de construir una civilización propia. Y en ese esfuerzo deseamos traer juntos los 15.000.000 de los Estados Unidos, los 180.000.000 en Asia, las Indias Occidentales y Centro y Sur América, y los 200.000.000 en África. Estamos buscando la libertad política en el continente de África, la tierra de nuestros padres.

La U.N.I.A. no esta buscando construir otro gobierno dentro de los limites o fronteras de los Estados Unidos de América. La U.N.I.A. no está buscando romper ningún sistema de gobierno organizado, pero la Organización esta determinada a traer a los Negros juntos para la construcción de su propia nación. ¿Y por qué? Porque hemos sido forzados a hacer esto. Hemos sido forzados a esto por el mundo; no solo en América, no solo en Europa, no solo en el Imperio Británico, sino en donde sea que se encuentre el hombre Negro, él ha sido forzado a hacerlo por sí mismo.

Hablar sobre un Gobierno es un poco mas de lo que alguna de nuestra gente puede apreciar en este justo momento. El hombre medio no piensa de esa forma, sólo porque se ve como un ciudadano o un sujeto de algún país. Él parece decir, "¿Por qué va a ver necesidad de otro gobierno? Somos Franceses, Ingleses o Americanos". Pero nosotros los de la U.N.I.A. hemos estudiado seriamente esta cuestión de nacionalidad entre los Negros - esta nacionalidad Americana, esta nacionalidad Británica, esta nacionalidad Francesa, Italiana o Española, y hemos descubierto que esta no cuenta para nada cuando esa nacionalidad entra en conflicto con el idealismo racial del grupo que gobierna. Cuando nuestros intereses chocan con aquellos de la facción gobernante encontramos absolutamente que no tenemos ningún derecho. En tiempos de paz, cuando todo esta bien, los Negros pasan tiempos duros, donde sea que vayamos, en donde sea que nos encontremos, teniendo esos derechos que nos pertenecen en común con otros que reclamamos como conciudadanos; teniendo esa consideración que debería ser nuestra por derecho constitucional, por derecho de la ley; pero en los tiempos de dificultades ellos nos hacen a nosotros parte de la causa, como pasó en la última guerra, donde éramos socios, éramos Negros Británicos, Franceses o Americanos. Y nos decían que debíamos olvidar todo en un esfuerzo para salvar la nación.

Hemos salvado muchas naciones de esta manera y hemos perdido nuestras vidas haciendo esto antes. Cientos de miles, millones de hombres Negros, yacen enterrados bajo el camuflaje de salvar la nación. Nosotros salvamos al Imperio Británico; nosotros salvamos al Imperio Francés; nosotros salvamos a este glorioso país mas de una vez; y todo lo que nosotros hemos recibido por nuestro sacrificio, todo lo que nosotros hemos recibido por lo que hemos hecho, incluso dejando nuestras vidas, es solo lo que estamos recibiendo ahora, solo lo que yo estoy recibiendo ahora.

Tú y Yo ya no valemos en América, en el Imperio Británico, o en cualquier otra parte del mundo blanco; ya no vale más cualquier hombre Negro en donde sea que asome su cabeza por allí. ¿Y por qué? Porque hemos sido complacientes al permitirnos ser liderados, educados, ser dirigidos por otro compañero, que siempre ha pensado en llevarnos en el mundo en la dirección que lo satisfaga y fortalezca en su posición. Nos hemos permitido por los últimos 500 años a ser una raza de seguidores, siguiendo cada raza que ha ido en la dirección que les dio más seguridad.

La U.N.I.A. esta revirtiendo el orden de las cosas de los viejos tiempos. Nosotros nos negamos a seguir siendo seguidores. Nosotros estamos liderándonos a nosotros mismos. Eso significa, que si algún salvamento se tiene que hacer, en adelante, sea salvar tal gobierno o tal nación, primero vamos a buscar un método para salvar a África. ¿Por qué? ¿Y por qué África? Porque África se ha convertido en el gran galardón de las naciones. África se ha convertido en el gran juego de las naciones cazadoras. Hoy África emerge como el mayor galardón comercial, industrial y político en el mundo.

La diferencia entre la U.N.I.A. y los otros movimientos de este país y probablemente en el mundo, es que la UNIA busca independencia de gobierno, mientras que las otras organizaciones buscan hacer del Negro una parte secundaria de los gobiernos existentes. Nos diferenciamos de las organizaciones de América porque ellas buscan subordinar al Negro como una consideración secundaria en una gran civilización, sabiendo que en América el Negro nunca va a alcanzar su más elevada ambición, sabiendo que en América el Negro nunca va a obtener sus derechos constitucionales. Todas aquellas organizaciones que están promoviendo el mejoramiento del Negro en el Imperio Británico saben que el Negro en el Imperio Británico nunca va a alcanzar al estado de sus derechos constitucionales. ¿A qué me refiero con derechos constitucionales en América? Si el hombre Negro va a alcanzar el estado de su ambición en este país - si el hombre Negro va a obtener todos los derechos constitucionales en América - entonces el hombre Negro va a tener las mismas oportunidades en la nación como cualquier otro hombre para llegar a ser presidente de la nación, o un barrendero en las calles de Nueva York. Si el hombre Negro en el Imperio Británico esta por tener todos sus derechos constitucionales quiere decir que el Negro en el Imperio Británico tiene al menos el mismo derecho a llegar a ser primer ministro de Gran Bretaña como a ser barrendero en las calles de Londres.

¿Están ellos preparados para darnos esa igualdad política? Tu y yo podemos vivir en los Estados Unidos de América por 100 años mas y nuestras generaciones pueden vivir 200 o 500 años mas y mientras haya una población negra y una población blanca, cuando la mayoría esta del lado de la raza blanca, vos y yo nunca vamos a tener justicia política, o tener igualdad política en este país. ¿Entonces por qué un hombre Negro con crecientes ambiciones, después de prepararse él mismo en todas las formas posibles para dar expresión de la mas alta ambición se permite estar sometido por los prejuicios raciales en este país? Si yo soy tan educado como el hombre de al lado, si yo estoy tan preparado como el hombre de al lado, si he pasado por las mejores escuelas y colegios y universidades como el otro compañero, ¿por qué no voy a tener una justa chance de competir con la otra persona por la posición mas grande en la nación?

Yo tengo sentimientos, yo tengo sangre, yo tengo una mente como la otra persona; yo tengo ambición, yo tengo esperanza. ¿Por qué va él, por algún prejuicio racial, mantenerme abajo, y por qué yo le voy a conceder el derecho de levantarse sobre mí, y ha establecerse como mi maestro permanente? Ahí es donde la U.N.I.A. se diferencia de las otras organizaciones. Me niego a dejar morir mis ambiciones, y todo Negro verdadero se rehúsa a dejar morir sus ambiciones para vestir a otros, por lo tanto la U.N.I.A. decide si América no es lo suficientemente grande para dos presidentes, si Inglaterra no es lo suficientemente grande para dos reyes, entonces nosotros no vamos a discutir el asunto; nosotros vamos a dejar un presidente en América, nosotros vamos a dejar un rey en Inglaterra, nosotros vamos a dejar un presidente en Francia y tendremos un presidente en África. Por lo tanto, la U.N.I.A. no busca interferir con el sistema social y político de Francia, pero por el orden de las cosas hoy la U.N.I.A. se rehúsa a reconocer cualquier sistema político o económico en África excepto aquel que establezcamos por nosotros mismos.

Nosotros no estamos predicando una propaganda de odio en contra de alguien. Nosotros amamos al hombre blanco; nosotros amamos a toda la humanidad, porque sentimos que no podemos vivir sin el otro. El hombre blanco es tan necesario para la existencia del Negro como el Negro es necesario para su existencia. Hay una relación en común a la que no podemos escapar. África tiene ciertas cosas que Europa quiere y Europa tiene ciertas cosas que África quiere, y si un justo y equitativo trato le da a cada uno lo que quiere es imposible para nosotros escapar a esto. África tiene petróleo, diamantes, oro y goma y todos los minerales que Europa quiere y debe haber alguna clase de relación entre África y Europa para un justo intercambio, así que no podemos afrontar el odiar a alguien.

¿La pregunta frecuentemente formulada es qué es lo que se necesita para redimir una raza y liberar un país? Si requiere el poder del hombre, si requiere inteligencia científica, si requiere educación de algún tipo, o si requiere sangre, entonces los 400.000.000 de Negros del mundo lo tenemos.

Requirió el combinado poder del hombre de los Aliados para detener la loca determinación del Kaiser de imponer la voluntad de Alemania sobre el mundo y sobre la humanidad. Entre los que suprimieron esta loca ambición había dos millones de Negros que todavía no han olvidado como se manejan los hombres a través de las líneas de fuego. Seguramente aquellos de nosotros que enfrentamos a los disparos y defensas de Alemania en Marne, en Verdum, no hemos olvidado la orden de nuestro Comandante en Jefe.

El grito que causo que saliéramos de América en ese estado de apuro, cuando nuestros conciudadanos blancos de América se negaban a pelear diciendo: "Nosotros no creemos en la guerra y es mas, incluso siendo ciudadanos norteamericanos, e incluso con la nación en peligro, no vamos a ir a la guerra". Cuando muchos de ellos gritaban y decían: "Somos Germano-Americanos y no podemos pelear", cuando tantos hombres blancos se rehusaban a responder el llamado y se escondían detrás de cualquier excusa, 400.000 hombres Negros estuvieron listos sin una pregunta. Fue porque nos dijeron que era una guerra de democracia; era una guerra por la liberación de la gente más débil del mundo. Nosotros escuchamos ese llamado de Woodrow Wilson, no porque él nos gustase, fue porque las cosas que él decía eran de tal naturaleza que apelaban a nosotros como hombres. En donde sea que la causa de la humanidad se levante necesitando asistencia, allí encontraran al Negro siempre listo a servir.

Lo ha hecho desde el tiempo de Cristo hasta ahora. Cuando el mundo entero le dio la espalda al Cristo, el hombre que decía ser el Hijo de Dios; cuando el mundo gritaba: "Crucifíquenlo"; cuando el mundo se le oponía y peleaba contra él, hubo un hombre Negro, Simón, el cireneo, que levantó la cruz. ¿Por qué? Porque la causa de la humanidad apeló a él. Cuando el hombre Negro vio al sufriente judío soportando bajo la pesada cruz él estaba dispuesto a ir en su asistencia y él cargo la cruz hasta las alturas del Calvario. En el espíritu de Simón, el cireneo, 1900 años después, nosotros respondemos el llamado de Woodrow Wilson, el llamado de una larga humanidad y fue por eso que nosotros nos apresuramos a la guerra desde América, desde las Indias Occidentales, más de 100.000; fue por eso que nos apresuramos a la guerra desde África, 2.000.000 de nosotros. Nos encontramos en Francia, Flanders y en Mesopotámica. Nosotros peleamos infatigablemente. Cuando los hombres blancos se debilitaron y cayeron en las líneas de combate, en el Marne y en Verdun, cuando corrían de la carga de las hordas alemanas, los Negros luchadores del infierno se pararon al pie del cañón, frente a la carga, y otra vez gritaron: "Va a ser un tiempo caliente en la vieja ciudad esta noche".

Lo hicimos tan caliente unos meses después en nuestra aparición en Francia y en los varios frentes de batalla, tuvimos éxito al llevar a las hordas alemanas a través del río, y llevando al Kaiser fuera de Alemania, y fuera de Potsdam en Holanda. No hemos olvidado los quehaceres de la guerra. Si hemos sido de mentes liberales para dar nuestra sangre de vida en Francia, en Mesopotámica, y en otros lados, peleando por el hombre blanco, al que siempre asistimos, por seguro no hemos olvidado a pelear por nosotros mismos, y cuando el tiempo llegue en que el mundo le de otra vez una oportunidad de libertad para África, seguramente 400.000.000 de hombres Negros van a marchar por los campos de batalla de África, bajo los colores del rojo, el negro y el verde.

Podemos marchar, sí, como ciudadanos Americanos Negros, como sujetos Británicos Negros, como ciudadanos Franceses Negros, como ciudadanos Italianos Negros, o como Españoles Negros, pero podemos marchar con una mayor lealtad, la lealtad de raza. Podemos marchar en respuesta al grito de nuestros padres quienes gritan por la redención de nuestro propio país, nuestra madre tierra, África.

Podemos marchar, sin olvidar la bendición de América. Podemos marchar, sin olvidar la bendición de la civilización. Podemos marchar con una historia de paz detrás y delante de nosotros y seguramente esta historia será nuestra pechera acorazada, ¿Porque como puede el hombre pelear mejor que sabiendo que la causa por la que pelea es justa? ¿Cómo puede el hombre pelear mas gloriosamente sabiendo que detrás de él hay una historia de esclavitud, una historia de sangrienta matanza y masacre infligida sobre una raza por su inhabilidad de protegerse a sí misma y pelear? ¿No vamos a pelear por la gloriosa oportunidad de protegernos y establecernos para siempre como una poderosa raza y nación, nunca más siendo despreciados por hombres? Gloriosa será la batalla cuando el tiempo llegue para pelear por nuestra gente y nuestra raza.

Les decimos a los millones que están en África que sostengan el fuerte, porque estamos yendo 400.000.000 de refuerzos.


sábado, 29 de enero de 2011

Discurso de Haile Selassie I en La Liga de Naciones. Suiza, Ginebra 1936

Yo, Haile Selassie I, Emperador de Etiopia, estoy aquí hoy para reclamar la justicia que se le debe a mi gente, y la asistencia prometida ocho meses atrás, cuando cincuenta naciones afirmaron la agresión cometida en violación de tratados internacionales.

No hay precedentes para una cabeza de estado en persona hablando a esta asamblea. Pero tampoco hay precedentes para gente el ser victimas de tal injusticia y ante la presente amenaza de ser abandonados a su agresor.

También, nunca ha habido anteriormente un ejemplo de un procedimiento gubernamental para la sistemática exterminación de una nación por medios bárbaros, en violación a las mas solemnes promesas hechas por las naciones de la tierra de que no será usada contra inocentes seres humanos el terrible veneno de gases dañinos. Es para defender a gente que lucha por su ancestral independencia por lo que la cabeza del Imperio Etiope ha venido a Génova para cumplir este supremo deber, después de haber peleado el mismo a la cabeza de sus ejércitos.

Yo le ruego al Todopoderoso Dios que El le evite a las naciones el terrible sufrimiento que recientemente ha sido infligido sobre mi gente, y del cual los jefes que me acompañan aquí han sido horrorizados testigos. Es mi deber informar a los gobiernos ensamblados en Génova, responsables como lo son por la vida de millones de hombres, mujeres y chicos, del mortal peligro que los amenaza, por describir el destino que ha sido sufrido por Etiopia. No es solo contra guerreros que el gobierno italiano ha hecho guerra. Fue sobre todo atacada la población distante de las hostilidades, en orden de aterrorizarla y exterminarla.

En el comienzo, sobre el final de 1935, la aviación italiana lanzó sobre mis ejércitos bombas de gas lacrimógeno. Su efecto era pequeño. Los soldados aprendieron a dispersarse, esperando asta que el viento haya dispersado rápidamente el venenoso gas. La aviación italiana recurrió entonces al gas mostaza. Barriles de líquido eran arrojados sobre grupos armados. Pero este medio tampoco fue efectivo, el liquido afectaba solo unos pocos soldados, y los barriles sobre la tierra eran de por si un aviso a las tropas y a la población del peligro.

Fue en ese tiempo, cuando las operaciones para rodear Makalle estaban tomando lugar, que la Comandancia Italiana, temiendo una masacre, siguió el procedimiento que es ahora mi deber denunciar al mundo. Rociadores especiales fueron instalados abordo de los aviones para que puedan vaporizar, sobre vastas áreas de territorio, una fina, mortal lluvia. Grupos de nueve, quince, dieciocho aviones siguiendo uno a otro para que la niebla expedida por ellos forme una continua capa. Fue así que, desde el fin de Enero, 1936, soldados, mujeres, chicos, ganado, ríos, lagos y pasturas eran empapados continuamente con la lluvia mortal. En orden de matar sistemáticamente toda criatura viviente, en orden de asegurarse el envenenamiento de aguas y pasturas, la Comandancia Italiana hacia pasar estos aviones una y otra ves. Este fue el método principal de guerra.

Destrucción y terror

El verdadero refinamiento del barbarismo consistía en llevar desolación y terror dentro de la mas densamente poblada parte del territorio, a los puntos mas alejados de la escena de hostilidades. El objetivo era dispersar miedo y muerte sobre una gran parte del territorio Etiope. Esta temerosa táctica fue exitosa. Hombres y animales sucumbieron. La mortal lluvia que caía de los aviones hacia que todos los que eran tocados caigan chillando de dolor. Todos los que bebieron el agua envenenada o comieron la comida infestada también sucumbieron en gran sufrimiento. En decenas de miles, las victimas del gas mostaza italiano caían. Esto es en orden para denunciar al mundo civilizado las torturas inflingidas sobre la gente de Etiopia que Yo resolví venir a Génova. Ningún otro como Yo mismo y mis bravos compañeros en armas pueden brindar a la Liga de Naciones la indelegable prueba. Las apelaciones de mis delegados dirigieron a la Liga de Naciones han quedado sin ninguna respuesta, mis delegados no han sido testigos. Ese es el porque Yo decidí venir para testificar contra los crímenes perpetuados contra mi gente y dar a Europa una advertencia de la condena que les espera si no cede antes de que esta realidad se plasme.

¿Es necesario recordar a la asamblea los distintos escenarios del drama Etiope? Desde los pasados veinte años, como Heredero, Regente del Imperio, o como Emperador, nunca deje de usar todos mis esfuerzos para traer a mi país los beneficios de la civilización, y en particular de establecer relaciones de buenos vecinos con los poderes adyacentes. En particular fui exitoso en concluir con Italia el Tratado de Amistad de 1928, que prohíbe absolutamente el recurso, bajo ningún pretexto que sea, de usar armas, sustituyendo la presión y la fuerza por la conciliación y arbitrio en lo que las naciones civilizadas basan el orden internacional.

País más unido

En su reporte del 5 de octubre de 1935, el Comité de los Trece reconoció mi esfuerzo y los resultados que he alcanzado. Los gobiernos por los que Etiopia entro en la Liga, dándole al país una nueva garantía del mantenimiento de su independencia y integridad territorial, que la ayudaría a alcanzar un nivel mas elevado de civilización. No parece ser que en Etiopia haya mas desorden e inseguridad que en 1923. Por el contrario, el país es más unido y el poder central es mas obedecido.

Hubiese procurado aún más grandes resultados para mi gente si obstáculos de toda clase no hubiesen sido puestos en el camino por el Gobierno Italiano, gobierno que despertó revueltas y armó a los rebeldes. De hecho el Gobierno de Roma, como hoy abiertamente se proclama, nunca ha dejado de prepararse para la conquista de Etiopia. Los tratados de amistad que firmó conmigo no eran sinceros, su único objeto era el de esconder las reales intenciones de mi. El Gobierno Italiano afirma que por catorce años ha estado preparándose para su presente conquista. Esto también muestra que cuando sostuvo la admisión de Etiopia a la Liga de Naciones en 1923, cuando concluyó el Tratado de Amistad en 1928, cuando firmo el Pacto de Paris proscribiendo la guerra, estaba engañando al mundo entero. Al Gobierno Etiope, en estos solemnes tratados, se le dio garantías adicionales de seguridad que le permitiera progresar junto al camino específico de reformas en el cual se había asentado, para el cual entregaba todas sus fuerzas y todo su corazón.

El pretexto de Wal-Wal

El incidente de Wal-Wal, en diciembre, 1934, vino como un rayo hacia mi. La provocación italiana fue obvia y Yo no vacilé a apelar a la Liga de Naciones. Yo invoqué las previsiones del tratado de 1928, los principios de la Convención, impulsé los procedimientos de conciliación y arbitrio. Infelizmente para Etiopia era el tiempo cuando determinados Gobiernos consideraron que la situación europea hacia imperativo a todo costo obtener la amistad de Italia. El precio pagado era el abandono de la independencia de Etiopia a la codicia del Gobierno Italiano. Este acuerdo secreto, contrario a las obligaciones de la Convención, ha ejercido una gran influencia en el curso de los acontecimientos. Etiopia y el mundo entero han sufrido y todavía sufren hoy estas desastrosas consecuencias.

Esta primera violación de la Convención fue seguida por muchas otras. Sintiéndose animados en su política contra Etiopía, el Gobierno de Roma fervorosamente hizo preparativos de guerra, pensando que las concertadas presiones que estaban empezando a ejercer sobre el Gobierno Etiope, a lo mejor no conlleven la resistencia de mi gente a la dominación italiana. El tiempo llegó, así todo tipo de dificultades fueron puestas en el camino en vista de romper con el procedimiento de conciliación y arbitrio. Todo tipo de obstáculos fueron puestos en el camino de este procedimiento. Gobiernos trataron de prevenir al Gobierno de Etiopia de encontrar árbitros entre sus naciones: y una vez que el tribunal arbitral fue armado la presión fue ejercida para que un otorgamiento favorable para Italia fuera dado. Todo esto era en vano: los árbitros, dos de ellos eran oficiales italianos, fueron forzados a reconocer unánimemente que en el incidente de Wal-Wal, como en los siguientes incidentes, ninguna responsabilidad internacional se le atribuía a Etiopia.
Esfuerzos de paz
Siguiendo esta determinación, el Gobierno de Etiopia sinceramente pensó que una era de relaciones amistosas se había abierto con Italia. Yo en realmente ofrecí mi mano al Gobierno Romano. La Asamblea fue reportada por el Comité de los Trece, con fecha de Octubre 5, 1935, de los detalles de los eventos ocurridos después del mes de Diciembre, 1934, hasta Octubre 3, 1935. Es suficiente con que Yo cite un poco del reporte No. 24, 25 y 26: "El memorando italiano (conteniendo las quejas hechas por Italia) fue dejado sobre la mesa del Consejo en Septiembre 4, 1935, cuando la primera apelación de Etiopía al Consejo había sido hecha en Diciembre, 1934. En el intervalo entre estos dos días el Gobierno Italiano se opuso a lo cuestionado por el Consejo en un terreno en donde el único procedimiento adecuado era el previsto por el Tratado Italo-Etiope de 1928. A lo largo de todo este periodo, además, el despacho de tropas al Este de África estaba ocurriendo. Este transporte de tropas era presentado al Consejo por el Gobierno Italiano como necesario para la defensa de sus colonias amenazadas por las preparaciones de Etiopia. Etiopia, por el contrario, prestó atención al pronunciamiento oficial hecho en Italia el cual, en su opinión, no dejaba dudas "de las hostiles intenciones del Gobierno Italiano.
Desde el comienzo de la disputa, el Gobierno Etiope ha buscado un arreglo por medios pacíficos. Ha apelado a los procedimientos de la Convención. El Gobierno Italiano deseando mantener estrictamente los procedimientos del Tratado Italo-Etiope de 1928, el Gobierno Etiope consintió. Invariablemente indico que fielmente acataría la fallo arbitral, inclusive si la decisión fuese en su contra. Se acordó que la cuestión de posesión de Wal-Wal no se trate con árbitros, porque el Gobierno Italiano no estaría de acuerdo con esto. Se le pidió al Consejo que despache observadores neutrales y se ofreció a si mismo a prestar cualquier solicitud que el Consejo tenga.
Una vez que la disputa por Wal-Wal fue asentada por arbitraje, así todo, el gobierno italiano presento su memorando en detalle al Consejo para apoyar su demanda de libertad de acción. Este afirma que un caso como el de Etiopia no puede ser resuelto por los medios propuestos por la Convención. Establece que, "desde que esta cuestión afecta vitales interese y es de primer importancia para la seguridad Italiana y la civilización" esto "faltaría a su mas elemental deber, el no dejar de una y para siempre de confiar en Etiopia, reservando libertad absoluta para adoptar cualquier medio que sea necesario para asegurar la seguridad de sus colonias y para salvaguardar sus intereses.

Violación de la Convención

Estos fueron los términos del reporte de el Comité de los Trece, el Consejo y la Asamblea, unánimemente adoptaron la conclusión de que el Gobierno Italiano había violado la Convención y estaba en un estado de agresión. Yo no vacile en declarar que no deseaba guerra, que era impuesta sobre mí, y que pelearía por la independencia y integridad de mi gente, y que en esa pelea Yo era el defensor de la causa de todos los pequeños estados expuestos a la codicia de un vecino poderoso.

En Octubre, 1935, las cincuenta y dos naciones que hoy me están escuchando me aseguraron que el agresor no triunfaría, que los recursos de la Convención serían empleados para asegurar el reinado del derecho y el fracaso de la violencia.

Yo le pido a las cincuenta y dos naciones que no se olviden de la política en la que se embarcaron ocho meses atrás , confiando en esto Yo dirigí la resistencia de mi gente contra el agresor que ellos han denunciado al mundo. A pesar de la inferioridad de mis armas, la completa falta de aviones, artillería, municiones, servicios hospitalarios, mi confianza en la Liga fue absoluta. Pensé que era imposible para cincuenta y dos naciones, incluyendo la mas poderosa del mundo, tendría éxito al oponerse a un solo agresor. Contando con la confianza en los tratados, no hice preparativos para la guerra, y este es el caso con ciertos pequeños países en Europa.

Cuando el peligro se hizo más urgente, me di cuenta de la responsabilidad para con mi gente, durante los primeros seis meses de 1935 traté de adquirir armamentos. Muchos gobiernos proclamaron un embargo para prevenir este hecho, sin embargo el Gobierno Italiano, a través del Canal de Suez, estaba teniendo todas las facilidades para transportar constantemente y sin protestas, tropas, armas y municiones.

Forzado a movilizarme

En Octubre 3 de 1935, las tropas italianas invadieron mi territorio. Solo unas horas después decreté movilización general. En mi deseo de mantener la paz que tenía, siguiendo un ejemplo de un gran país de Europa en la víspera de la Gran Guerra, encause mis tropas para retirarlas treinta kilómetros para remover cualquier pretexto de provocación.

La guerra entonces tubo lugar en las atroces condiciones que he mencionado anteriormente a la Asamblea. En esta desigual lucha entre un gobierno comandando mas de cuarenta y dos millones de habitantes, teniendo a su disposición financiera, industrial y medios técnicos que lo habilitan para crear una ilimitada cantidad de las mas mortales armas, y, por el otro lado, una pequeña gente de veinte millones de habitantes, sin armas, sin recursos, teniendo solo de su lado la justicia de su propia causa y la promesa de la Liga de Naciones. ¿Qué asistencia real fue dada a Etiopia por las cincuenta y dos naciones que habían declarado al Gobierno de Roma culpable de una violación de la Convención y se ha responsabilizado por prevenir el triunfo del agresor? ¿Ha, cada uno de los estados miembros, como es su deber hacer en virtud de sus firmas, atendido al articulo 15 de la Convención, considerando al agresor que ha cometido un acto de guerra directa y personalmente contra esta? He puesto todas mis esperanzas en la ejecución de esta empresa. Mi confianza a sido confirmada por las repetidas declaraciones hechas en el Concejo en efecto de que la agresión no prosperará, y la fuerza finalizará siendo completamente desplazada ante el derecho.

En Diciembre de 1935, el Consejo dejo bien claro que sus sentimientos eran en armonía con aquellos miles de millones de personas que, en todas partes del mundo, han protestado contra la propuesta de desmembrar Etiopia. Era constantemente repetido de que no había simplemente un conflicto entre el Gobierno Italiano y la Liga de Naciones, y por ello es que Yo personalmente rechacé toadas las propuestas a mi ventaja personal hechas a mi por el Gobierno Italiano, si solo estaría traicionando a mi gente y la Convención de la Liga de Naciones; Estaba defendiendo la causa de todas las pequeñas personas que son tratadas con opresión.

¿Qué de las promesas?

¿Qué ha pasado con las promesas que me fueron hechas hasta Octubre de 1935? Noto con pena, pero sin sorpresa, que tres Potencias consideraron su parte bajo la Convención absolutamente sin ningún valor. Sus conexiones con Italia les impedían tomar alguna acción de cualquier orden para parar la agresión italiana. Por el contrario, fue una profunda decepción para mí el aprender la actitud de ciertos gobiernos que, mientras siempre protestaban con escrupuloso apego a la Convención, incansablemente usaban todos sus esfuerzos para impedir su observancia. Tan pronto como cualquier acción que era probable implementar rápidamente era pospuesta, varios pretextos eran concebidos en orden de posponer las acciones a consideración. ¿El acuerdo secreto de Enero de 1935 proporciona esta incansable obstrucción?

El Gobierno Etiope nunca esperó de otro gobierno para derramar la sangre de sus soldados para defender la Convención cuando sus propios inmediatos personales intereses no estaban en juego. Los guerreaos etíopes pedían solo por medios para defenderse ellos mismos. En muchas ocasiones he pedido por asistencia financiera para el aprovisionamiento de armas. Esta ayuda me fue constantemente negada. ¿Cuál, entonces, en práctica, es el significado del artículo 16 de la Convención y de seguridad colectiva?
El uso del Gobierno Etiope de las vías férreas desde Djibouti a Addis Ababa fue en práctica considerado un arriesgado intento de transporte de armas por las fuerzas etíopes. Al presente momento esto es lo principal, si no el único medio de suministro de las Fuerzas de Ocupación Italiana, pero no hay siquiera neutralidad desde que el articulo 16 pesa sobre todo estado miembro de la Liga, el deber no de permanecer neutral y no ayudar al agresor sino a la victima del agresor. ¿Ha sido la Convención respetada?
Finalmente una declaración acaba de ser hecha en sus Parlamentos por los Gobiernos de ciertos Poderes, entre ellos los miembros mas influyentes de la Liga de Naciones, que desde que el agresor a tenido éxito en ocupar una gran parte del territorio de Etiopia ellos proponen no continuar con la aplicación de ninguna medida económica y financiera que haya sido decidida en contra del Gobierno Italiano. Estas son las circunstancias en que a petición del Gobierno Argentino, la Asamblea de la Liga de Naciones se reúne a considerar la situación creada por la agresión Italiana. Yo afirmo que el problema presentado en la Asamblea hoy es de mayor envergadura. Esta no es una mera cuestión de acuerdo a la agresión Italiana.

La amenaza de la Liga

Es para la seguridad colectiva: esta es la verdadera existencia de la Liga de las Naciones. Esta es la confianza que cada estado debe poner en los tratados internacionales. Este es el valor de las promesas hechas a estados pequeños que su integridad y su independencia deben ser respetadas y aseguradas. Este es el principio de igualdad de los estados por un lado, o de otra manera la obligación que descansa sobre los poderes pequeños de aceptar el enlace de esclavitud. En una palabra, es la moralidad internacional la que está en riesgo. ¿Las firmas que van con los tratados valen sólo si los poderes signatarios tienen intereses personales directos e inmediatos comprometidos?

No sutilmente puede cambiar el problema o evadir las bases de la discusión. Es con toda sinceridad que presento estas consideraciones a la Asamblea. En el momento que mi pueblo está amenazado con la extinción, cuando el apoyo de la Liga puede proteger el golpe final, ¿Se me permitirá hablar con completa franqueza, sin ninguna reticencia, y con toda la derechura que se demanda por el gobierno de la igualdad como es con los miembros de estados de la Liga?

Aparte del reino del Señor no hay en la tierra ninguna nación que es superior a otra. Y si ocurre que un gobierno fuerte encuentra que puede destruir con impunidad a pueblos débiles, entonces la hora ha llegado para que los pueblos débiles recurran a la Liga de las Naciones para dar su juicio con toda la libertad. Dios y la Historia recordarán su juicio.

La asistencia negada

He oído con seguridad que las sanciones inadecuadas que ya se han aplicado no han alcanzado su objetivo. En ningún momento, y bajo no circunstancias ninguna sanción que haya sido intencionalmente inadecuada, intencionalmente mal aplicada, puede parar el agresor. Cuando Etiopía pidió y pidió que se le debía dar asistencia financiera, ¿No fue una medida imposible de aplicar, pues la asistencia financiera que recibe la Liga de las Naciones incluso en el tiempo de paz, ha venido de dos países que exactamente han renunciado aplicar las sanciones en contra del agresor?

Afrontados por numerosas violaciones por el gobierno italiano de todos los tratados internacionales que prohíbe el uso de las armas, y el uso de métodos barbáricos de guerra, es mi deber doloroso de anotar que la iniciativa se ha tomado hoy con la visión de levantar las sanciones. ¿Esta iniciativa no indica en práctica el abandonamiento de Etiopía a su agresor? En la misma víspera del día que Yo estaba atentando el esfuerzo supremo en defensa de mi pueblo ante de esta Asamblea, ¿esta iniciativa no priva a Etiopía de una de las últimas posibilidades de triunfar en la obtención del apoyo y la garantía de los miembros de estados? ¿Es esta la guía que la Liga de las Naciones y cada uno de los miembros de estados tiene derecho a esperar de los grandes poderes cuando ellos aseguran su derecho y su deber de guiar la acción de la Liga? Puestos frente a frente con la realidad consumada, ¿los estados van a principiar el precedente de inclinarse ante la fuerza?

Vuestra Asamblea sin ninguna duda presentaría delante de esta, proposiciones para la reformar el Pacto y para ejecutar con más garantías la seguridad colectiva. ¿Es el Pacto lo que necesita reforma? ¿Que empresas pueden tener valor si la voluntad de mantenerlas escasea? Es la moralidad internacional la que está expuesta y no los Artículos del Pacto. De parte del pueblo Etíope, miembro de la Liga de las Naciones, Yo le hago la petición a la Asamblea de que tome todas las medidas apropiadas para asegurar el respeto al Pacto. Yo renuevo mi protesta en contra de las violaciones de los tratados en lo cual el pueblo Etíope ha sido víctima. Yo declaro cara a cara al mundo entero de que el Emperador, el Gobierno y el pueblo de Etiopía no hará reverencias ante la fuerza; y que ellos mantienen su reclamo de que ellos usarán todos los medios en su poder para asegurar el triunfo de la justicia y el respeto al Pacto.Yo le pregunto a las 52 naciones, quienes le han dado al pueblo Etíope la promesa de ayudarlos en su resistencia al agresor, ¿que desean ellos hacer por Etiopía? Y aquellos grandes Poderes quienes han prometido la garantía de la seguridad colectiva a los pequeños Estados sobre los cuales pesa la amenaza de que ellos un día puedan sufrir el destino de Etiopía, Yo pregunto ¿que medidas ustedes intentan tomar?

Representantes del Mundo Yo he venido a Génova a descargar en vuestro ceno el deber más doloroso como Jefe de Estado. ¿Qué respuesta debo llevarle de regreso a mi pueblo?

Su Majestad Imperial Emperador Haile Selassie I

domingo, 18 de julio de 2010

Haile Selassie I ante las Naciones Unidas, New York USA, 1963


Sr. Presidente, distinguidos delegados: Hace veintisiete años, como Emperador de Etiopia, subí a la tribuna en Ginebra, Suiza, para dirigirme a la Liga de Naciones y solicitar una ayuda para la destrucción que había sido desenlazada, por el invasor fascista, contra mi nación indefensa.

Entonces hablé para la conciencia del mundo. Mis palabras no fueron escuchadas, pero la historia es testimonio de la exactitud de la advertencia que diese en 1936. Hoy me encuentro ante la organización mundial que ha tenido éxito por la fachada abandonada dejada por su predecesor desacreditado. En este organismo se encuentra protegido el principio de la seguridad colectiva que en vano invoque en Ginebra. Aquí, en esta Asamblea, descansa la mejor -tal vez la última- esperanza para la supervivencia pacifica de la humanidad.

En 1936, declaré que no era la Alianza de la Liga lo que se encontraba en juego, sino la moralidad internacional. Promesas, dije entonces, son de poco valor si se carece de la voluntad para mantenerlas.

La Carta de las Naciones Unidas proclama las aspiraciones más nobles del hombre: La renuncia a usar la fuerza para solucionar las diferencias entre estados; la garantía de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales para todos sin distinción de raza, sexo, idioma o religión; la protección de la paz y seguridad internacional. Pero estas, también, como eran las frases de la Alianza, eran solo palabras; su valor dependía totalmente de nuestra voluntad para cumplirlas y honrarlas y darles contenido y significado.

La conservación de la paz y la garantía de la libertades y los derechos básicos del hombre requieren un valor y vigilancia continua: valor para hablar y actuar -y si es necesario, para sufrir y morir- por la verdad y la justicia; la vigilancia continua, que aún la menor violación de la moralidad internacional debe ser detectada y corregida. Estas lecciones deben ser aprendidas una y otra vez por cada generación futura, y esa generación es en efecto afortunada si aprende de los otros antes que de su propia amarga experiencia. Esta Organización y cada uno de sus miembros tiene una responsabilidad aplastante y temible: absorber la sabiduría de la historia y aplicarla a los problemas actuales, a fin de que las futuras generaciones puedan nacer, vivir y morir en paz.

La historia de las Naciones Unidas durante los cortos años de su existencia ofrece a la Humanidad una base sólida de estímulos y esperanza para el futuro. Las Naciones Unidas han osado actuar, cuando la Liga no lo hizo -en Palestina, Corea, Suez y el Congo. Hoy entre nosotros no se encuentra nadie que no haga conjeturas sobre la reacción de esta entidad cuando se puso en duda su motivos y acciones. La opinión de esta organización hoy actúa como una poderosa influencia sobre las decisiones de sus miembros. Los ojos de la opinión mundial, enfocados por las Naciones Unidas en las violaciones de los renegados de la sociedad humana, han demostrado se, hasta ahora, una protección eficaz contra la agresión desenfrenada y la violación ilimitada de los Derechos Humanos.

Las Naciones Unidas continua siendo como un foro en donde las naciones cuyos intereses chocan, puedan presentar sus casos ante la opinión mundial. Todavía facilita una importante válvula de escape sin la cual el lento crecimiento de las presiones, desde hace mucho tiempo, han resultado en catastróficas explosiones. Sus acciones y decisiones han acelerado el éxito de la libertad para muchos pueblos en el Continente de África y Asia. Sus esfuerzos han contribuido al progreso de las condiciones de vida de los pueblos de todas partes del mundo. Por esto, todos los hombres deben estar agradecidos. Mientras me encuentro aquí hoy, qué débil y distante, son los recuerdos de 1936. Cuan diferentes son en 1963 las actitudes de los hombres. En aquel entonces nos encontrábamos en una atmósfera de un pesimismo sofocante.

Hoy, cauteloso pero un optimismo triunfante es el espíritu predominante. Pero cada uno de nosotros reunidos aquí sabe que lo que se ha logrado no es suficiente. Los fracasos de las Naciones Unidas han sido y continúan sujetos a la frustración, a medida que Estados-Miembros individuales han ignorado sus pronunciamientos y desestiman sus recomendaciones. La fuerza de la organización se ha debilitado a medida que Estados-Miembros han eludido sus obligaciones para con ella. La autoridad de la Organización ha sido ridiculizada a medida que Estados-Miembros han continuado, en violación de sus mandatos, buscando sus propios objetivos y fines.

Los problemas que continuaron plagándonos, todos aparentemente surgieron entre Estados-Miembros de la Organización, pero la Organización continúa impotente para hacer cumplir las soluciones aceptables. Como creador y ejecutor de la leyes internacionales, lo que las Naciones Unidas ha logrado, lamentablemente, todavía no cumple con las metas de ser una Comunidad Internacional de Naciones. Esto no significa que las Naciones Unidas ha fracasado. He vivido demasiado tiempo para abrigar muchas ilusiones acerca de la arrogancia esencial de los hombres cuando se les exige una confrontación autoritaria ante el tema del control sobre su seguridad y derechos de propiedad. Ni siquiera ahora, cuando hay tanto en peligro, las naciones confiarían voluntariamente sus destinos en otras manos. Sin embargo, este es el ultimátum que nos han presentado: asegurar las condiciones por las que el hombre confiará su seguridad a una entidad más grande, o arriesgar su aniquilación; persuadir a los hombres que su salvación consiste en la subordinación de los interese locales e internacionales a los interese de la humanidad o poner en peligro el futuro del hombre. Estos son los objetivos que debemos tratar de alcanzar, inalcanzables en el pasado, hoy indispensables.

Hasta que logremos alcanzar este objetivo, el futuro de la humanidad continua en peligro y la paz permanente un asusto de especulación. No existe una sola formula mágica, ni un solo paso simple, ni palabras, ya sea escrita en la Carta de la Organización o en el tratado entre los estados, que automáticamente nos puede garantizar lo que buscamos. La paz es un problema diario, el producto de una multitud de eventos y opiniones. La paz no es un "es", es un "llegar a ser". No podemos escapar a la terrible posibilidad de una catástrofe debido a un error. Pero podemos tomar las decisiones correctas en un sin fin de problemas subordinados, que cada nuevo día se plantean, y podemos de este modo hacer nuestra contribución -y tal vez lo que pueda ser razonablemente exigido de nosotros en 1963- para conservar la paz.

Es aquí en las Naciones Unidas nos han apoyado -no perfecta pero convenientemente. Y al mejorar las posibilidades que la Organización nos brinde un mejor servicio, servimos y nos acercamos más a nuestras metas más queridas.

Brevemente mencionaré hoy dos asuntos específicos que son de honda preocupación para todos los hombres: el desarme militar y el establecimiento de la verdadera igualdad entre los hombres. El desarme militar se ha convertido en el urgente mandato de nuestros tiempos, no digo esto porque yo comparo la ausencia de armas con la paz, o debido a que creo que poner fin a la carrera armamentística nuclear automáticamente garantiza la paz, o la eliminación de las cabezas nucleares de los arsenales del mundo traerá en su despertar un cambio en la actitud de las naciones y el cual es un requisito para la solución pacifica de los conflictos entre las naciones. Hoy, el desarme militar es importante, algo sencillo, debido a la inmensa capacidad destructiva de la que disponen los pueblos.

Haile Selassie ante las Naciones Unidas, el 6 de Octubre, 1963 en New York, U.S.A.