Mostrando entradas con la etiqueta Haile Selassie. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Haile Selassie. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de octubre de 2011

Marcus Garvey. El fallo de Haile Selassie como un Emperador.

Londres. Marzo/Abril 1937

Cuando los hechos de la historia sean escritos, Haile Selassie de Abyssinia aparecerá como el gran cobarde que escapo de su país para salvar su propio pellejo y dejar a millones en la lucha de una gran guerra que trajo por culpa de su ignorancia política y su deslealtad racial.

Es una pena que un hombre de un intelecto, de un calibre limitado y un personaje político débil como Haile Selassie se halla convertido en emperador de Abyssinia en un tiempo tan crucial en la historia política del mundo. Desafortunadamente, Abyssinia perdió el control de la influencia de una personalidad política de un carácter racial patriótico como el viejo Menelik, que por lealtad y devoción por su raza y por su país excedió todas sus otras cualidades, hasta poder extender el uso de su fuerza para continuamente defender lo intereses de el imperio Etiope. Lo que el hizo muy bien para preservar, el abatimiento, los héroes blancos, el trabajo de los esclavos, de poca visión y desleal a su país, que literalmente lo tiró. Esta es la impresión que le deja al mundo la conducta del Ex – Emperador de Abyssinia.


Cada hombre negro avergonzado

Cada Negro que este orgulloso de su raza debe estar avergonzado en la manera en que Haile Selassie se rodeo de lobos blanco de los imperios europeos. Estas declaraciones pueden ser consideradas muy severas, y que en realidad, lo son. Podría haber sido de otra manera Apológico y comprensivo pero habría sido solo por un Sacerdote o un Monje Religioso y no el Emperador que traiciono la confianza política de 12 millones de personas y todo el destino político de la raza negra. Este pequeño y mal manejado emperador no se dio cuenta que tenia en manos la confianza política de cientos de millones de Negros alrededor del mundo, hombres y mujeres, quienes buscaban establecer la soberanía política, en esa Etiopia, como Liberia y Haití deberían ser los premios de gloria por poder defender la dignidad de la raza negra que otros hombres han proclamado como incompetentes, inferiores e indignos, que cada hombre negro debe refutar.


Aguardado con Esperanza

Cuando la guerra comenzó en Abyssinia todos los negros de distintas nacionalidades miraron a Haile Selassie con esperanza. Hablaban por el, rezaban por el, cantaban por el, lo hicieron todo para mantener sus manos unidas, como Aarón lo hizo por Moisés, pero mientras los pueblos de raza negra en el mundo rezaban, este pequeño Emperador estaba fabricando su propio reino jugando a ser tonto con el hombre blanco, los tenia a su lado, aconsejándolo, diciéndole que hacer, como rendirse, como llamar a su raza para lograr el triunfo contra los invasores italianos. Si, le estaban diciendo como prepararse para su vuelo y como un niño tonto siguió todos sus consejos y se exilio a Inglaterra, dejando a su gente a merced de la masacre de los italianos, y dejo que el mundo serio del hombre blanco se riera de la carga y la trampa que le había dejado a su pueblo. De verdad Haile Selassie demostró la incompetencia del Negro para la autoridad política, pero gracias a dios que hay personas que creen que Haile Selassie no representaba las verdaderas cualidades de la raza negra. ¿Como el podría haber querido jugar a ser blanco? ¿Cómo podría el, mientras se rodeaba de toda influencia blanca? ¿Cómo pudo ir a un mundo moderno y una civilización progresiva, mientras el prefería un estado de esclavos negros que un país libre donde los ciudadanos negros pudieran tener las mismas oportunidades que los ciudadanos blancos en sus democracias?

Decir la verdad

La verdad debe ser dicha, así el mundo blanco se da cuenta de que no es un orgullo para la raza Negra que rodea Abyssinia. Era la deslealtad de un hombre que era muy tonto para su raza para sacar orgullo de la misma, quien haya jugado semejante juego es una desgracia para la integridad política de la gente noble. Los Negros de Abyssinia y del mundo están satisfechos, como sea, Abyssinia no fue conquistadas por las fuerzas Italianas de Mussolini. Abyssinia fue conquistada por la percepción de los negros en Italia. Los Askaris fueron los verdaderos ganadores en Abyssinia. Rodolfo Graziani no avanzo hasta Addis Ababa hasta que no estuvo seguro del avance de las milicias de los Askaris. Cada batalla que los Italianos ganaron en Etiopia fue gracias a los ataques de los Askaris. Era el hombre negro peleando contra el hombre negro y esto fue posible en Abyssinia por que el régimen de Haile Selassie les había dejado un mal sabor de boca, no solo los negros de Abyssinia sino los que rodeaban los territorios también. Sintieron que tenían una deuda pendiente con el Emperador amante y gobernado de los blancos que le gustaba azotar a los esclavos y así Mussolini le hizo creer al mundo que le hacia un favor al pueblo Etiope liberándolos de su régimen.


Sin esclavos

Es una impertinencia que se sugiera que el hombre negro debería continuar siendo esclavizado. Debo admitir que hemos glorificado a Haile Selassie cuando la guerra comenzó, ganamos sus batallas para obtener el soporte internacional pero siempre sentimos en el fondo de nuestros corazones que el era el jefe de los esclavos, el señor de los esclavos. Nosotros teníamos esperanza que si el luchaba contra Abyssinia les hiciera ver que el hombre negro no debía ser mantenido en la esclavitud. Preferimos esto y no ver el país tomado por Mussolini o cualquier poder europeo pero ahora que el país es temporalmente perdido y el emperador cobardemente se exilio la verdad debe ser dicha.


¿Que derecho tiene?

La futura libertad del país debe ser hecha sobre pasando los pilares mas altos de la democracia. Es por eso que es preferible que los Negros de Abyssinia y de todo el mundo trabajen para restaurar la libertad de su país sin la asistencia de Haile Selassie, por que por más bueno que sea el solo es un Señor de los esclavos. Los negros del mundo occidental, sus parentescos sufrieron durante 300 años bajo los terrores de la esclavitud para saber que significaba la libertad. Seguramente estas personas no se pueden sentir acorde a los cambios y apoyando un sistema que mantiene a sus hermanos en la esclavitud mientras otros gozan de absoluta libertad en distintos países. Los africanos que son libres también pueden apreciar la posición de los esclavos en Abyssinia. ¿Qué derecho tiene el emperador de mantener a sus esclavos mientras todas las secciones del mundo eran libres, cuando el hombre tiene el derecho de elegir, de vivir, de expandirse y disfrutar todos los beneficios de la libertad humana?.

El emperador que se exilio en Europa debe haber visto la civilización de Europa. En Inglaterra donde vive ha visto que los hombres no están atados o sometidos a cadenas y pateados por su color o por su condición, sino que se promete que la libertad humana sirva para poder perseguir la felicidad de uno mismo. Se reporto que esta dejando Inglaterra para viajar a Siria, donde un largo número de refugiados de Abyssinia viven. Hay una interpretación para dejar Inglaterra e irse a vivir con su gente. En Siria su trabajo aun es honorado y bien visto y no sin importancia como en Inglaterra. El emperador esta fuera de lugar en Inglaterra democrática. El todavía quiere ser más que todos, más que su propia raza y quiere rodearse más del ambiente monárquico. ¿Como una persona así puede aun mantener a su país bajo la esclavitud? Es solo la mala suerte de los esclavos que aun lo mantienen como el Señor de los esclavos. Negros que saben de esto y aun aman su raza saben que es algo aturdidor para si mismo de ver su raza aun bajo la esclavitud. Haile Selassie debe terminar con esto y abolir la esclavitud para así dejar de ser el Rey de los esclavos y ser el Rey de la gente noble y debe ser para si mismo la persona mas noble del planeta y de su reinado. El no probó su nobleza en la guerra entre Abyssinia e Italia. Ras Desta mostró ser el hombre y señor de Etiopia y no Haile Selassie que solo demostró ser un cobarde que se abate a si mismo.

lunes, 31 de enero de 2011

Entrevista a Haile Selassie por Oriana Falacci en Addis Ababa. Junio de 1972


Todavía resulta difícil para un italiano, escribir desapasionadamente sobre el difunto Haile Selassie. Porque cuesta olvidar que le agredimos, insultamos y expulsamos de su país con la inútil guerra que Mussolini nos echó a la espalda hace treinta y siete años. En 1935 también nosotros teníamos nuestro Vietnam. Se llamaba Etiopia. Quien ve el Vietnam como cosa nueva olvida, o ignora, que para hacer un imperio nosotros caímos sobre un pueblo que no molestaba a nadie y para defenderse tenía un ejército descalzo y armado prácticamente sólo de sables.

La primera vez que lo vi fue en el Gondar, una región abandonada de Dios y de los hombres, quemada por el sol, árida. Árboles, hormigas tucules. Su Majestad había ido al Gondar para inaugurar un puente metálico, y para acercarse a Su Majestad, o mejor dicho, para acercarse a la comida en honor de Su Majestad, los pobres habían acudido a centenares. Con sus andrajos, sus llagas y su tracoma. La comida se había preparado al aire libre alrededor de la tienda imperial. Se habían sacrificado docenas de carneros. El aroma de la comida llenaba el valle como una niebla, como una tortura. Los pobres no pretendían los pedazos selectos, el bistec que aparecían humeantes sobre el mantel de Su Majestad, las mesas de los sacerdotes coptos que habían acudido con sus sombrillas, sus cruces de oro y plata y sus invocaciones al Dios igualmente justo para todos, y aquellos sacerdotes comían como leones. En cambio, los pobres se contentaban con los desechos. E imploraban desesperadamente, a voz en grito, los restos que los cocineros tiraban. Los intestinos, las cabezas, los huesos con un poco de carne pegada. Pero los cocineros arrojaban los restos a un prado vigilado por soldados con metralleta, y los soldados con metralleta rechazaban a patadas a cualquiera que intentase dar un paso, y los intestinos, las cabezas y los huesos con un poco de carne pegada iban a parar a los buitres y a los perros Aquel prado era una pelea de perros, un aleteo de buitres que, felices, se lanzaban en picado y remontaban el vuelo con el pico lleno, mientras los pobres se lamentaban. Se lamentaron durante tres horas. Luego Su Majestad subió al jeep para regresar a Addis Abeba, y en el jeep había una caja de dólares nuevos, billetes de un dólar etiope que vale unas veintidós pesetas. Su Majestad se puso a repartir dólares de veintidós pesetas. El Jeep avanzaba a paso humano, los pobres corrían a lo largo de la calle flanqueada también por los soldados con metralleta, y Su Majestad entregaba el dólar al pobre que los soldados impedían que avanzara, eligiéndolo al azar entre la multitud. Una multitud que se apretujaba, movido cada uno por la esperanza de colocarse al lado de un soldado e implorarle “¡YO! ¡YO!”. Mujeres encintas y niños rodaban por los suelos donde los más fuertes se subían encima de ellos y los pisoteaban sin piedad. Su Majestad se daba cuenta de todo, desde luego, pero no abandonaba ni un momento su hierática compostura, la dignidad real sobre la que tanto se ha leído. Sonreía imperceptiblemente, a la vista de los que se aferraban a los dólares y corrían por la colina en busca de atajos que les llevasen nuevamente al cortejo y al jeep, para agarrarse de nuevo a un soldado, para volver a ser elegido, para extender otra vez la mano a la humillación. Al más veloz, que le daba las gracias con el saludo fascista, Su Majestad le respondía con ademán bendiciente, hierático. Se llega a Su Majestad con esta visión en los ojos. Se llega en audiencia oficial al palacio que fue del rey Menelik y de la reina Taitu, pasando entre los mendigos tumbados sobre la hierba, los guardias brutales que te tratan a empujones, y entre los leones que rugen sombríos. Hay dos en una jaula y otro suelto, atado solo a una cadenita El palacio se llama Viejo Ghebi y es una construcción de estilo colonial en el centro de Addis Abeba, rodeada de jardines y de altos muros. Se sube la escalinata meditando sobre la comicidad que a veces acompaña al dolor, la audiencia me había sido anunciada nueve días antes junto con una serie de advertencias bastante cómicas. Sobre todo nada de pantalones, Su Majestad es un señor a la antigua, no soporta a las mujeres vestidas de hombres. Y atención tampoco soporta los vestidos cortos, escotados, sin mangas. Ninguna pregunta comprometedora o improvisada, por ejemplo, sobre Eritrea. Nada de conversación directa Su Majestad hablaría en amaneo y su secretario privado traduciría. En cuanto al cuestionario había que entregarlo por anticipado y someterlo al examen de los consejeros. Me enfurecí. Sólo había aceptado dos de los cuatro puntos el de los pantalones y el de Eritrea. Pero mi dureza había sido castigada con noticias desastrosas sobre los dos chihuahuas. Si, Lulu y Papillón estarían presentes en la conversación y ¿sabia por qué? Porque Su Majestad los usa como radar. Ellos le detectan bombas, traiciones, enemigos, peligros materiales y morales, la gente que ha de ser apartada y la gente en la que se puede confiar El año anterior le habían colocado un ingenio de relojería en el avión en el que debía viajar. Cuando los perros subieron a bordo se pusieron a ladrar histéricamente y el rey comprendió que debía escapar.

Después de la escalinata hay una antesala, luego un saloncito de estilo chino, luego otra antesala, y de aquí se pasa al salón de Su Majestad amplio, rojo, lleno de estucos, de tapices, de alfombras, de sillones rococó. Pasado el umbral hay que hacer una reverencia, un poco más adelante una segunda reverencia y luego una tercera reverencia. Agotadas las reverencias se levanta la cabeza y, de pie ante un trono decorado con un tejido claro con flores rosas y azules, está Haile Selassie, emperador de Etiopia, León de Judá, Elegido de Dios, Poder de la Trinidad, Rey de Reyes. Si, es él mismo. Es este anciano pequeñísimo, antiquísimo.

El era el Rey de Reyes, y yo sólo alguien que no era del gusto de sus perros “Parlez”, dijo con voz ronca y baja. A pesar de las protestas del secretario, preparé el magnetófono y pedí a Su Majestad que me respondiera en francés, no me fiaba de las traducciones. El secretario temblaba indignado. Su Majestad lo hizo callar sin mirarlo, con un ademán de su índice Y ¡Cielos! yo quería empezar con una frase amable, lo juro. Por ejemplo, con una frase que se refiriera a ese nacional sentido de culpabilidad. Pero ante mis ojos reapareció vivísima, punzante, desesperada, la escena de Gondar, aquellos pobres cubiertos de andrajos, atormentados, con las manos tendidas hacia las tripas devoradas por los perros, por los buitres, mientras los soldados de las metralletas los apartaban a puntapiés, aquella multitud que corría, se atropellaba, se mataba para recoger un dólar de veintidós pesetas, un dólar del rey. Y surgió mi primera pregunta, insoportable, insolente La conversación duró más de una hora Su Majestad respondía fatigosamente, con pausas interminables, jadeando. A menudo, no comprendía lo que le preguntaba evitando alusiones directas. Tal vez porque no habla francés tan bien como dice, tal vez porque su envejecido cerebro ya no sigue los conceptos Y me tocaba repetir, soportar su cólera que a veces resultaba ofensiva.

Ante la última pregunta, se asustó. Era una pregunta sobre la muerte. Y a su Majestad no le gusta la palabra muerte. Tiene demasiado miedo de morir, él que con tanta facilidad manda a otros a la muerte De manera que me echó.

Pero se enfadó mucho más cuando la entrevista fue publicada. Para explicar mejor lo que él me había dicho, me pareció oportuno intercalar sus respuestas con notas y observaciones. Y, claro está, tales notas, tales observaciones, no podían halagarle. Su ira explotó violentamente y de ella florecieron amenazas, protestas oficiales y oficiosas, pastiches diplomáticos que comprometieron al embajador etíope en Roma y desgraciadamente al embajador italiano en Addis Abeba Y no cito las protestas de los italianos que vivían en Etiopia y que temían, por mi culpa, una real venganza. La mayor parte de los italianos que viven en Etiopia hablan con nostalgia de Mussolini y no sintieron por mí demasiada simpatía. Sus quejas tuvieron muy poco de amistosas. Prefiero referirme a las cartas de quienes me informaron, afectuosamente, de que haría bien en no volver a poner los pies en Etiopia hasta que Su Majestad hubiera pasado a mejor vida “Se lo ruego, siga mi consejo”

ORIANA FALLACI. Hay una cuestión, Majestad, que me preocupa desde que vi a aquellos pobres correr detrás de usted por un dólar de veintidós pesetas Majestad, ¿qué siente cuando reparte limosna a la gente? ¿Qué siente ante tanta miseria?

HAILE SELASSIE. Siempre ha habido pobres y ricos y siempre los habrá ¿Por qué? Porque hay quien trabaja y hay quien no trabaja, quien tiene afán de ganar algo y quien no tiene ganas de hacer nada. Es cierto que Dios Nuestro Señor nos pone iguales en el mundo, pero también es cierto que cuando se nace no se es rico ni pobre. Se está desnudo. Es luego cuando uno se vuelve rico o pobre según sus méritos. SÍ, también .Nosotros sabemos que distribuir dinero no sirve para nada. ¿Por qué? Porque para resolver la miseria hay un solo camino: trabajar.

OF. Majestad, quisiera estar segura de haber comprendido bien ¿Quiere decir, Majestad, que el que es pobre merece serlo?

HS. Nosotros hemos dicho que es pobre aquel que no trabaja porque no quiere. Hemos dicho que la riqueza hay que ganarla con esfuerzo Hemos dicho que el que no trabaja no come. Y ahora añadimos que la capacidad de ganar depende del individuo: cada individuo es responsable de sus desgracias, de su destino No es justo esperar que la ayuda caiga del cielo, como un regalo la riqueza hay que merecerla. El trabajo es uno de los mandamientos de Nuestro Señor Creador. La limosna, usted sabe…
(Entre las limosnas que el emperador hace a sus súbditos está también la del pan Cada sábado, cuando el emperador va a una de sus villas campestres al lago, llena su automóvil de hogazas y las va lanzando por la ventanilla. Pero no siempre el pan va a parar a manos de sus súbditos. Los perros y los carneros conocen el rito, de manera que cuando aparece el automóvil, corren a disputarse el puesto con los niños y con los hombres y, generalmente ganan. El pan, en Etiopia, es una comida de ricos. La carne se come sólo dos o tres veces al año y cruda. El motivo es que Etiopia es el país de renta por cápita más baja del mundo. El salario de un zabagna, un guardia en la ciudad, es de quince dólares al mes. El proletariado, en realidad, no existe. La mayor parte de la población se dedica al pastoreo. La tierra pertenece a la Iglesia copta o al emperador que utiliza sus dominios como le place. Por ejemplo, para hacer regalos a sus protegidos o a sus cortesanos El pueblo no se rebela, ni siquiera tiene capacidad para ello Una estadística sueca publicada por el’ ‘Dagens Niether” sostiene que el noventa y cinco por ciento de los etíopes son analfabetos y el cinco restante saben leer pero no todos saben escribir. También sostiene que el cuarenta por ciento padecen sífilis, el cincuenta tracoma y el treinta lepra).

OF. Majestad, ¿qué piensa de la nueva generación presa del descontento? Me refiero a los estudiantes que se agitan en la Universidad, especialmente en Addis Abeba y...

HS. La juventud es la juventud. No se pueden combatir las actitudes inherentes a la juventud. Por otra parte, no representan nada nuevo en el mundo, nunca sucede nada nuevo. Examine el pasado. Se dará cuenta de que la desobediencia de los jóvenes viene de antiguo. Los jóvenes no saben lo que quieren. No pueden saberlo porque les falta experiencia, les falta sabiduría. Para mostrar a los jóvenes el camino recto y castigarles cuando se rebelan a la autoridad, está el jefe del Estado, estamos Nosotros Pero no todos los jóvenes son malos y sólo los culpables irreductibles son castigados sin piedad. Los otros son doble gados e inducidos a servir a su país. Así pensamos Nosotros y así debe ser.

OF. ¿Hay que castigarles incluso con la pena de muerte, Majestad?

HS. Hay que examinar bien la cuestión. Y en ocasiones se descubre que la pena de muerte es justa y merecida. Por ejemplo, para los desobedientes ¿Por qué? Porque va en interés de todo el pueblo. Nosotros hemos abolido muchas cosas. Por ejemplo, la esclavitud. Pero la pena de muerte, no, no podemos aboliría. Seria como renunciar a castigar a quien osa discutir la autoridad. Así pensamos Nosotros y así debe ser.

(La autoridad del emperador es indiscutible e indiscutida, el pueblo lo venera como un dios y acepta sin replicar cada una de sus decisiones. Pero la exigua minoría de jóvenes que van a la escuela, sobre todo en Addis Abeba, no piensa así. Y difunden escritos contestatarios, hablan de una simiente que germina “La semilla de una planta llamada libertad”. En respuesta a tales protestas, por otra parte confusas y esporádicas, hubo redadas de la policía y los estudiantes desaparecieron. La universidad de Addis Abeba tiene normalmente más de tres mil alumnos Sin embargo, durante ciertos semestres no hay más que algunos centenares. ¿Dónde han ido a parar los demás? Nadie lo sabe. Alguien se lo ha preguntado al ministro de Educación que no ha contestado. La única esperanza es que hayan sido enviados a “comunidades agrícolas”, es decir, los acostumbrados campos de concentración, o a minas de oro, como la mina de oro del Emperador, en las que trabajan sólo detenidos. No hay pruebas. El único indicio lo proporcionaron dos camiones llenos de estudiantes detenidos sin motivo hace algún tiempo. La policía afirma que la razón es que estaban peleando entre ellos. Pero el mismo día fueron también detenidos una profesora norteamericana que enseñaba sociología y un profesor inglés que enseñaba literatura, acusados de incitar a los alumnos a la rebelión. Y, después de haber sido despedidos y luego expulsados, ambos declararon no haber visto ninguna pelea)

OF. Majestad, quisiera que me hablase un poco de sí mismo. Dígame ¿alguna vez fue usted un Joven desobediente? Pero tal vez debiera preguntarle si ha tenido tiempo de ser joven, Majestad.

HS. Nosotros no comprendemos la pregunta ¿Qué me pregunta? Por supuesto que Nosotros hemos sido jóvenes ¡no hemos nacido viejos! Hemos sido niño y luego adolescente y luego joven y luego adulto y luego viejo. Como todos Nuestro Señor Creador nos hizo a Nosotros como a todos Tal vez lo que usted quiere saber es que tipo de joven era. Bien era un joven muy serio, muy estudioso, muy obediente Alguna vez castigado, pero ¿sabe usted por qué? Porque a Nosotros no nos bastaba lo que nos hacían estudiar y Nosotros queríamos estudiar más. Nosotros queríamos quedarnos en la escuela después de terminadas las clases. Nos disgustaba divertirnos, montar a caballo, jugar. No quería perder el tiempo en juegos.

OF. Majestad, tal vez no he sabido explicarme…

HS. ¡¡¡Ca suffit, ca suffit!!! ¡Basta, basta!.

(En realidad Haile Selassie nació viejo. A los siete años, alentado por su ambicioso e inteligentísimo padre, el ras Makkonnen, primo del rey Menelik, leía y escribía correctamente el amaneo. A los nueve años se sabía de memoria buena parte de la literatura francesa. A los trece años recibió de Menelik el título de gran cherif, y a los catorce fue nombrado gobernador de la provincia de Sodalli En este año murió su padre Estuvo en la corte dos años. Luego fue nombrado gobernador del Sídamo y, a los dieciséis años, ya ejercía la autoridad judicial, pronunciaba sentencias de condena a muerte o de penas corporales y dirigía las expediciones punitivas, jefe absoluto de un millón de personas que besaban la tierra a su paso, Tafari Makonnen, que éste es su verdadero nombre, nunca tuvo ni tiempo ni manera de vivir la edad en que se descubre lo justo y lo injusto. Educado en los complots, en las intrigas, en la crueldad, aprendió a sobrevivir a través del cinismo, y toda su vida se concentró en el esfuerzo de conquistar el poder y luego mantenerlo. Lo consiguió sin pararse en escrúpulos, recurriendo a menudo a sistemas que hubieran hecho palidecer a los Borgia y a Maquiavelo juntos, el modo como eliminó el verdadero heredero del trono Lij Yasu, por ejemplo. El modo como neutralizó a la reina Zauditu, el modo como lanzó unos contra otros a los ras adversarios. Despiadado, obstinado, clarividente, subió por fin al trono en 1930, después de haber sido regente y luego de haber sacrificado a aquel sueño hasta la capacidad de sonreír. Nunca sonríe Y nadie le ha visto reír jamás.)

OF. Majestad, usted es el monarca que ha reinado más tiempo de todos los que están ahora en el trono. Y, en una época que ha visto la ruinosa caída de tantos reyes, usted es el único monarca absoluto ¿Alguna vez se ha sentido solo en un mundo tan distinto del mundo en que creció?

H.S. Nosotros creemos que el mundo no ha cambiado en absoluto. Nosotros creemos que esos cambios no han cambiado nada Ni siquiera vemos la diferencia entre república y monarquía. Nosotros vemos dos sistemas sustancialmente iguales de gobernar un pueblo. A ver, dígame, ¿cual es la diferencia entre república y monarquía?

OF. Realmente, Majestad. Bueno, a Nosotros, quiero decir a mi me parece comprender que en las repúblicas donde existe, la democracia, el Jefe es elegido. En cambio, en las monarquías no.

HS. No vemos la diferencia

OF. No importa, Majestad. ¿Qué piensa de la democracia?

HS. Democracia, república, ¿qué quieren decir estas palabras? ¿Qué han cambiado en el mundo? ¿Acaso los hombres son mejores, mas leales, mas buenos? ¿Acaso el pueblo es más feliz? Todo continúa como antes, como siempre. Ilusiones, ilusiones. Y, además, hay que mirar por los intereses de un pueblo antes de subvertirlo con palabras. A veces la democracia es necesaria. Pero a veces es un perjuicio, un error.

(En Etiopía se ignora incluso lo que son las elecciones, lo que es el voto. Si alguien le explicase a un pastor del Gondar que tiene derecho a expresar su opinión y a manifestarla con una cosa que se llama voto, se lo tomaría a broma y no lo creería. La libertad de pensamiento no existe y, naturalmente, no existen partidos políticos. Ni siquiera clandestinos. La policía secreta está organizadísima. Los teléfonos están controlados, y hasta los extranjeros tienen miedo de expresar un punto de vista que no coincida con el del emperador. Por una nadería, uno se puede ver acusado del delito de lesa Majestad y acabar en la cárcel o ahorcado. El hecho es que el emperador no cree en una Etiopía inserta en un clima de libertad y de democracia. No tiene a su pueblo en mucha estima. A las personas de su confianza les repite siempre con desprecio “Vous savez, ces gens “Y a menudo cita el ejemplo del Congo “Ved lo que sucede cuando se da libertad a cierta gente”)

OF. Majestad, ¿intenta acaso decir que ciertos pueblos como el suyo no están preparados para la democracia y por tanto no la merecen? ¿Intenta decir que la libertad de prensa sería inadmisible aquí?

HS. Libertad, libertad... El emperador Menelik y también Nuestro padre, hombres iluminados, examinaron esta palabra y siguieron de cerca estos problemas. Se los plantearon e hicieron muchas concesiones al pueblo. Nosotros, más tarde, hicimos otras. Ya hemos recordado que fuimos Nosotros quienes abolimos la esclavitud. Pero, repetimos, que algunas cosas son buenas para el pueblo y otras no. Es necesario conocer a Nuestro pueblo para darse cuenta de ello. Es necesario proceder lenta, prudentemente, ser como un padre muy cauteloso respecto a sus propios hijos. Nuestra realidad no es la de ustedes. Y nuestras desgracias son infinitas.

(Al principio de su reinado Haile Selassie introdujo la radio en Etiopia. Más tarde los periódicos y la televisión. A pesar de esto, en Addis Abeba no se sabe nada de lo que sucede en el resto del mundo. Tanto la radio como los periódicos y la televisión sirven sólo como instrumentos de la propaganda real. Cada noche el noticiario de la televisión empieza con una noticia sobre el emperador que ha inaugurado un puente o ha descubierto una lápida o ha participado en una feria benéfica o se ha reunido con un embajador. Invariablemente, las dos primeras palabras son: “Su Majestad...”. Los periódicos son, sustancialmente boletines de palacio. Incluso el “Etiopian Herald”, en inglés, empieza como el noticiario de la televisión. Hasta el estallido de una guerra, la llegada del primer hombre a la luna, las catástrofes locales pasan a segundo plano ante una ceremonia del emperador o vienen consignadas en pocas líneas. El día en que el avión de la East African se estrelló en la pista y murieron cincuenta personas, la prensa dedicó todo su espacio a una visita campestre de Su Majestad. Los etíopes están tan bombardeados por el mito de Su Majestad que, cuando oyen en la radio un anuncio de Coca-Cola, creen escuchar su voz.)

OF. Majestad, ¿alguna vez ha lamentado su destino de rey? ¿Ha deseado alguna vez vivir como un hombre normal?

HS. No comprendemos su pregunta. Ni en los momentos más duros, más dolorosos, No hemos lamentado o maldecido Nuestro destino. Nunca. ¿Por qué hubiéramos tenido que hacerlo? Hemos nacido de sangre real, el mando nos espera. Y, puesto que nos espera, puesto que Nuestro Señor Creador ha pensado que podríamos servir al pueblo como un padre sirve a su hijo, ser monarca constituye para Nosotros un gran placer. Hemos nacido para ésto, y para ésto hemos vivido siempre.

OF. Majestad, estoy intentando comprenderle como hombre y no como rey. Por tanto, insisto y le pregunto si este oficio le pesa alguna vez; por ejemplo, cuando debe ejercerlo por la fuerza.

HS. Un rey no debe Jamás lamentar el uso de la fuerza. Hay necesidades malas, pero son necesidades, y un rey no debe detenerse frente a ninguna necesidad. Ni siquiera cuando ésta le disgusta. Nosotros no hemos tenido nunca miedo de ser duros; el rey sabe lo que es conveniente para el pueblo y el pueblo no lo sabe. Para castigar, por ejemplo, Nosotros debemos aplicar únicamente el juicio de Nuestra conciencia. Y nunca sufrimos cuando castigamos porque creemos en ese castigo y tenemos absoluta confianza en Nuestro juicio. Así debe ser y así es.

(Los castigos del emperador excluyen a los miembros de la familia real. Éstos no pueden ser condenados ni a muerte ni a penas corporales. Para los demás el castigo va desde los trabajos forzosos a la horca. Desaparecido el castigo de cortar la mano o el pie, utilizado con frecuencia hace algunos años, se mantiene, sin embargo, la costumbre de emparedar vivos a los traidores en su propia casa. Pero en los últimos años el emperador se ha dulcificado un poco y el año pasado ordenó liberar a un ras a quien había hecho emparedar vivo en 1954. Después de dieciocho años de oscuridad y de silencio el ras no había muerto pero estaba gravemente enfermo. Haile Selassie lo mandó a un hospital para que se recuperara y, en señal de perdón, le regaló un automóvil. También corre la voz de que, para hacer menos dolorosas las ejecuciones, el emperador quiso introducir en Etiopía la silla eléctrica y confió el asunto a un italiano que, efectivamente, la construyó. Pero la silla funcionó mal y el condenado se quemó pero no murió, de manera que el emperador decidió volver a los antiguos sistemas. Otro sistema por el que siente predilección es el de la humillación pública. Sucede, por ejemplo, que un cortesano comete un error o se muestra indigno de la confianza en él depositada. En tal caso. Su Majestad actúa de la siguiente manera: le obliga a presentarse cada mañana ante él, de rodillas, y finge no verlo. Durante meses, a veces durante años. Y es perdonado cuando el emperador se para y le dice: “Nos sorprende verte aquí, hijo. ¿Qué podemos hacer por ti?”)

OF. Majestad, usted habla siempre de castigos. Pero ¿es cierto que usted es tan religioso y tan devoto de las enseñanzas cristianas?

HS. Nosotros hemos sido siempre muy religioso, desde niño, desde el día en que Nuestro padre, el ras Makonnen, nos enseñó los mandamientos de Nuestro Señor Creador. Nosotros rezamos mucho, y vamos a la iglesia lo más a menudo posible; cada mañana si es posible. Nos acercamos a los sacramentos cada domingo, con regularidad. Pero por la religión no entendemos sólo la Nuestra, y hemos concedido al pueblo la libertad de observar la religión que le plazca. Creemos en la unidad de las Iglesias. Y por esto durante Nuestro viaje a Italia estuvimos tan interesados en reunimos con Pablo VI. Nos gusta mucho. Nos parece un hombre de gran capacidad, sobre todo en sus intenciones de trabajar por la unidad de las Iglesias y nos demostró mucha amistad.

(El encuentro con el Papa era, desde hace decenios, el sueño de Haile Selassie. Pero el Papa a quien quería conocer no era Pablo VI, sino Juan XXIII. Repetía: “Tenemos que vernos nosotros dos antes de que uno de los dos muera”. La muerte del Papa Juan le entristeció tanto que durante algún tiempo no volvió a hablar de pontífices. Se interesó de nuevo por el tema hace tres años y la opinión general es que su viaje a Italia tenía fines místicos más que políticos. La mayor parte de su misticismo se lo debe Haile Selassie a su mujer, la emperatriz Menen, muerta en 1965. Menen, beata hasta la médula, era la cuña del clero copto en la Corona, y el emperador era devotísimo de ella. Nunca dejó de amarla y de escucharla desde el día en que ella había enviado al otro mundo a su primer marido. Otra razón por la que el emperador se muestra tan religioso es porque tal imagen contribuye a su prestigio. Más de una vez forzando la imagen esperó que le concedieran el premio Novel de la Paz y estuvo a punto de conseguirlo. Lo perdió a consecuencia de las represiones en Eritrea.)

OF. Majestad, durante su viaje a Italia, los italianos hicieron todo lo posible para demostrarle lo que les disgustaba haberle hecho la guerra. Con la entusiasta acogida que le dispensaron le dijeron que la de 1935 había sido la guerra de Mussolini. ¿Está usted convencido de ello ahora?

HS. SÍ es posible una diferencia entre italianos y fascistas, no corresponde a Nosotros decirlo. Corresponde a la conciencia de ustedes. Cuando un pueblo entero acepta y mantiene en pie a un gobierno, quiere decir que ese pueblo reconoce a ese gobierno. Pero Nosotros queremos aclarar que siempre hemos separado, en Nuestro juicio, la guerra de Mussolini y el gobierno de Mussolini. Eran dos cosas distintas. Y, al mismo tiempo, no nos creemos en condiciones de Juzgar al gobierno de Mussolini por la guerra con la que agredió a Etiopía. Es el propio gobierno el que juzga cómo ser útil a su pueblo y, evidentemente, el gobierno de Mussolini nos agredió pensando ser útil, con esa guerra, al pueblo italiano.

OF. Majestad, tal vez no lo he comprendido bien. ¿Puedo preguntarle cómo juzga, en la actualidad, a Mussolini?

HS. Nosotros no le juzgamos. Ahora está muerto y no sirve para nada Juzgar a los muertos. La muerte lo cambia todo, lo anula todo. Incluso los errores. A Nosotros no nos gusta hablar de odio o de desprecio respecto a un hombre que ya no puede respondernos. Y lo mismo digo respecto a todos los demás que invadieron nuestro país: Graziani, Badoglio. Todos han muerto.
(Silencio)

HS. Nosotros conocimos a Mussolini en 1924, cuando aún no éramos emperador y nos trasladamos a Italia en visita oficial. Nos recibió muy bien, como un verdadero amigo. Estuvo muy amable. Nos gustó. Hablamos abiertamente con él del pasado y el porvenir. Nos inspiró confianza. Después de la conversación se desvanecieron todas Nuestras dudas. Luego él faltó a su palabra. Y esto no lo comprenderemos nunca. Pero ahora ya no tiene importancia.

(Nadie ha conseguido nunca que Haile Selassie diga una sola palabra contra Mussolini. Lo máximo que se puede sacar de él, cuando se toca el tema, es que demuestre el estupor de haber sido traicionado. Es opinión general que Haile Selassie es el último verdadero admirador de Mussolini y que, antes de 1935, sentía por él una secreta admiración. Una admiración decepcionada, pero no borrada, por la guerra fascista. En la entrevista de 1924 Haile Selassie, político inteligente y hombre de fino olfato, comprendió que podía andar de acuerdo con Mussolini. Fue Mussolini el que nunca se dio cuenta de que hubiera podido marchar de acuerdo con Haile Selassie. En el fondo se trataba de dos autócratas que gobernaban con los mismos principios: puño de hierro y ninguna libertad. Lo que para nosotros son defectos para Haile Selassie son virtudes. En 1941, cuando regresó a Addis Abeba, el emperador supo que los fascios litorios pasaban en desbandada por cierto puente. En seguida ordenó que no les molestasen. “¿Por qué tendríamos que hacerlo?” Por lo demás, todos los italianos que en Etiopía tienen relación con el emperador, son incurable y oscuramente fascistas.)

OF. Entonces Majestad, ¿cómo ve usted aquellos desgraciados años? ¿Cómo ve la guerra que le hicimos?

HS. Nosotros miramos estos años con reacciones diferentes, en contraste. Por una parte no es posible olvidar lo que los italianos nos hicieron, sufrimos mucho por culpa de ustedes. Por otra parte, ¿que podemos decir? A muchos les sucede que hacen una guerra injusta y la ganan. Apenas regresamos en 1941, a Nuestro país, Nos dijimos tenemos que ser amigos de los italianos. Y hoy lo somos de verdad Ustedes han cambiado en muchas cosas y nosotros hemos cambiado en muchas otras Y digámoslo así la historia no olvida y los hombres, en cambio, pueden olvidar. Incluso pueden perdonar, si tienen un espíritu benévolo. Y Nosotros intentamos serlo. Sí, hemos perdonado. Pero no olvidado. No hemos olvidado. Lo recordamos todo, ¡todo!

OF. ¿También el discurso que hizo ante la Sociedad de Naciones, Majestad? ¿También el día en que huyó?

HS. Oh, si. Recordamos muy bien el discurso, la víspera de aquel discurso, los periodistas fascistas que nos insultaban, las palabras que nosotros pronunciamos invocando justicia. “Hoy nos sucede a nosotros, mañana os sucederá a vosotros “. Y así sucedió. Y recordamos el día en que partimos hacia el exilio porque aquel fue el día más doloroso de Nuestra vida. Tal vez también el más incomprendido. Y exigió mucho valor, a veces las cosas que aparentemente no requieren coraje, exigen mucho valor. El hecho de que no nos quedaba nada más que la esperanza de volver al frente de Nuestro pueblo. Pero era una esperanza grande y, mientras viajábamos, se convirtió en certeza absoluta. ¡Nosotros no lo hubiésemos hecho si hubiésemos pensado que tendríamos que quedarnos para siempre en Europa! .Nosotros habíamos comprendido como marcharían las cosas y nadie nos vio nunca desesperado en aquellos años.

(El 2 de mayo de 1936, tres días antes de que Graziani entrase en Addis Abeba, Hailé Selassié escapó en un tren especial que lo llevó a Djibuti y desde allí, en un acorazado británico, pasó al otro lado del mar Rojo Viajaba con su mujer, los tres hijos, las dos hijas, cortesanos y dos perritos chihuahuas, bisabuelos de Lulu y de Papillón, el tesoro de la Corona y un prisionero el ras Hailu. La huida fue penosa, humillante. Llegado a Jerusalén, el emperador se enteró de que las tropas etíopes, abandonadas a si mismas, habían saqueado el palacio, matado a los leones de la realeza, destruido y robado los negocios de los blancos y asesinado a los europeos. Criticado por los errores estratégicos cometidos durante la guerra y por no haber permanecido junto a los que organizaban la guerrilla, vio vacilar el prestigio que tanto le importaba. En Haifa, otro acorazado británico lo embarco con su séquito para conducirlo a Inglaterra, pero lo desembarcó en Gibraltar con una excusa y le obligó a continuar la ruta en un barco de línea. Eran órdenes del gobierno inglés que en realidad apoyaba a Mussolni y no quería a Haile Selassie como invitado oficial. Pero el discurso que hizo dos meses después en Ginebra, ante la Sociedad de Naciones, sería el momento más hermoso y más noble de su vida. Además, era una toma de posición que preveía el futuro y, hoy, válida para otros países “Yo, Haile Selassie Primero, emperador de Etiopía, estoy aquí para exigir justicia para mi pueblo y la ayuda que le fue prometida hace ocho meses por cincuenta y dos naciones que afirmaron que se había perpetrado un acto de agresión. Yo, Haile Selassie Primero, estoy aquí para reivindicar los derechos de las pequeñas naciones agredidas con la complicidad de las grandes naciones… “)

OF. Majestad, usted insiste siempre en la amistad con los italianos y, en realidad, fue muy indulgente con ellos cuando regreso a Addis Abeba ¿Puedo preguntarle si los italianos han hecho algo de bueno en Etiopía?

HS. Desde luego ¿Por que no? Hicieron mal, sobre todo al principio, pero también han hecho bien. Sobre todo después. Como siempre en la vida, nada tiene siempre un color concreto. Digamos que los italianos han atormentado bastante a Nuestro país, pero han hecho también cosas buenas. Nada de nuevo, nada milagroso, nada que Nosotros no hubiéramos ya empezado, hay que precisarlo. Y, además, hay que aclarar que, si no hubiesen hecho nada positivo, habrían tenido contra ellos a toda la población, y tenían que mantenerla de su parte. Bien, digamos que sí, en cierto sentido, interrumpieron lo que Nosotros habíamos empezado, pero en otro sentido, lo continuaron. Y hoy nos sentimos muy felices de haber protegido a los italianos a Nuestro regreso.

(A su regreso, Haile Selassie ordenó que no se tocara un cabello a los italianos y la orden fue seguida tan al pie de la letra que, se dice, en Addis Abeba no había burdel donde estuviesen escondidos, por lo menos, dos o tres italianos. Él mismo, contra el parecer de los ingleses, que querían capturarlos ocultó a cincuenta de ellos en su palacio, y otros tantos fueron hospedados por su segundogénito, el duque de Harrar, en el palacio de Harrar El gesto fue interpretado, y todavía lo es como una prueba de magnanimidad evangélica. Pero se trató de una hábil maniobra política, de un astuto calculo. En Etiopia, los italianos habían cometido innumerables infamias, pero también habían construido carreteras, puentes, diques, hospitales, y habían importado una clase indispensable para el desarrollo de un país atrasado la pequeña burguesía. Si los italianos hubieran sido muertos o capturados o expulsados, ¿quién habría dirigido los negocios, las oficinas postales, las pequeñas industrias? Y no sólo esto, sino que, en aquellos cuatro años y medio, los italianos no se habían mostrado en absoluto racistas habían vivido con mujeres etíopes, la mayoría se habían casado con ellas y habían tenido hijos reconocidos. Estaba creciendo una generación de mulatos a la que no había que sacrificar. La consecuencia de aquel gesto imperial es que hoy, en Etiopia, viven quince mil italianos más devotos de Haile Selassie de lo que puedan serlo sus propios súbditos. Completamente insertos en sus sistemas y en su régimen, aunque considerando que ignoran la Italia de hoy, no es raro verlos correr hacia el automóvil del emperador y caer de rodillas para hacerle alguna petición. Los hay también ricos como Barottolo (fábricas de algodón), la viuda Melotti (industria de la cerveza), Montanan (fábricas de calzado), Bim (concesiones territoriales). Y éstos, para Halile Selassie, son amigos indispensables)

OF. Majestad, en estos treinta y un años de recobrada independencia, Etiopia no ha estado precisamente tranquila. Ha habido varías rebeliones y algunos golpes de Estado. Uno, de enormes proporciones, hace doce años. En el se encontraba implicado el propio príncipe heredero ¿Qué tiene que decirme sobre esto, Majestad?

HS. Que Nosotros no nos preocupamos de esto o que no nos preocupamos más de lo necesario. Estas cosas suceden en la vida de cualquier país. Siempre hay algo que se mueve, que fermenta. Y en todas partes hay personas ambiciosas. Personas malas. Basta hacerles frente con coraje y decisión. No hay que dudar, no hay que ser débil o dejarse llevar por pensamientos contradictorios, no hay que dejarse abatir. Nosotros no nos hemos dejado abatir jamás. A la fuerza hay que responder con la fuerza, y es así como actuamos en las referidas ocasiones Cierto que el asunto nos dolió, Nosotros no lo esperábamos. Nosotros no esperábamos que algunos, que algunos, que él. Pero los verdaderos culpables eran pocos. Y nosotros castigamos a estos y perdonamos a los demás. Esto es todo. Así nosotros lo decimos y así debe ser.

OF. No, Majestad, no es todo Yo me refería al hecho de...

HS. Ca suffit, ca suffit! ¡Ya está bien, ya está bien!

(Hay dos temas prohibidos con Haile Selassie Eritrea y el papel que el príncipe heredero desempeñó en el golpe de Estado de 1960. El golpe de Estado tuvo efecto mientras el emperador estaba en el Brasil y sus protagonistas fueron los hermanos Menghistu y Girmame Neway. Ni uno ni otro eran ambiciosos o malos. Eran solo dos tipos cansados del régimen feudal y sinceramente convencidos por la causa de la justicia social y de la libertad. Tampoco eran comunistas, se podrían definir como dos socialdemócratas, con un programa de reformas y no de revolución. Girmamé había estudiado en California, en la universidad de Berkeley, y gobernaba la provincia de Ji Jigga. Menghistu era comandante de la Guardia Imperial y tenia acceso a los apartamentos privados de Su Majestad comprendido el dormitorio. Cuando le propusieron ahogar al emperador durante el sueño se opuso desdeñosamente. La noticia del golpe de Estado la dio por radio Asfa Wossen, y nunca sabremos si el príncipe heredero estaba de su parte o fue obligado a actuar con un revólver en la sien, como dice la versión oficial. Pero si se sabe que, dominada la revuelta, Haile Selassie miró a su hijo con desprecio y le dijo “Hubiera preferido saberte muerto”. Gracias al inmediato regreso de Haile Selassie, la revuelta fue dominada por medio del ejército dirigido por instructores norteamericanos. Acabó en un baño de sangre. Se calcula que, por lo menos, fueron muertas diez mil personas. Los hermanos Neway, visto el giro de los acontecimientos, mataron a los dignatarios que tenían como rehenes y huyeron hacia las colinas. Fueron cercados y, para evitar la captura, Girmamé disparó un tiro a Menghistu y luego se suicidó. Pero Menghistu no llegó a morir. Fue hecho prisionero, curado, procesado y condenado a la horca Murió valientemente, dando un puntapié al escabel y ahorcándose el mismo. Por orden del Emperador, su cadáver estuvo ocho días balanceándose en la horca. El emperador había pretendido lo mismo con el cadáver de Girmamé).

OF. Majestad, si no quiere hablar de ciertas cosas, hábleme más de usted. Se cuenta mucho que ama a los animales y a los niños ¿Puedo preguntarle si ama tanto a los hombres?

HS. A los hombres, bueno, es difícil ser indulgente con los hombres. Es mucho más fácil ser indulgente con los animales y con los niños. Cuando se ha tenido una vida difícil como la Nuestra, se está más cómodo con los animales y con los niños. Ellos no son nunca malos, por lo menos no intencionadamente. En cambio, los hombres, claro que hay hombres buenos y hombres malos. Se utiliza a los primeros y se castiga a los segundos, sin intentar comprender por que son buenos o por que son malos. La vida es como el teatro no se puede comprender toda e inmediatamente. No divierte ya. Y, además, Nosotros les pedimos demasiado a los hombres para respetarlos.

OF. ¿Qué les pide, Majestad? Dignidad, coraje. Los dos protagonistas de aquel golpe de Estado tenían dignidad, Majestad. Y tuvieron coraje.

HS. !Ca suffit, ca suffit! ¡Ya está bien!

OF. De acuerdo, Majestad. Y un rey, ¿qué se exige a si mismo, Majestad?

HS. También coraje. Y equilibrio. Un rey debe saber adaptarse, oscilar entre amigos y enemigos, entre lo nuevo y lo viejo. Un rey debe saber tomar su tiempo y someterlo todo al objetivo que se ha fijado de antemano. Aprendimos esto en la juventud, cuando leímos vuestros libros y nos formamos en la cultura occidental de ustedes, según los deseos del emperador Menelik y de Nuestro padre. Porque Nosotros comenzamos muy pronto a apreciar las cosas nuevas de las que usted habla. Nosotros hemos viajado mucho. Pero no nos gusta viajar. Nos cansa. Y, en la mayoría de ocasiones, no nos divierte. Pero lo hacemos igual porque creemos útil ir en busca de amigos y ésta es la misión de un rey.

OF. A veces viajes sorprendentes, Majestad, en busca de amigos inesperados. Usted ha estado incluso en China y ha hablado con Mao Tse-tung...

HS. Hablamos mucho tiempo y nos gustó mucho Mao Tse-tung. Mucho. Nos hizo una gran impresión, como Pablo VI. Es un buen jefe, un Jefe muy serio y su pueblo ha hecho muy bien en elegirle. Es toda otra forma de vida, pero cada pueblo vive a su manera. Así lo dijimos en Nuestro diálogo con los chinos que nos dio tan buenos resultados.

(Haile Selassie ha obtenido dos cosas de los chinos. Primero: que éstos dejen de prestar ayuda a los guerrilleros eritreos. Segundo: un préstamo de ochenta y cinco millones de dólares USA a devolver sin intereses en el término de veinte años y con la única condición de empezar a gastarlos dentro de cinco años. Prácticamente, un regalo. La devolución se hará en café. Puesto que los chinos se han comprometido a comprar café por valor de dos millones de dólares USA anuales. China se convertirá en el almacén de casi todo el café etíope. Aunque nadie, en China, beba café. En el campo internacional, Haile Selassie sigue siendo un gran político. Lo demuestra con la astucia con que consigue hacer bailar a las grandes potencias y utilizar a las demás. Sus verdaderos amigos son los norteamericanos a los que permite el control económico del país y a cuyos consejeros militares ha confiado el ejército, la aviación y los servicios secretos. Sus verdaderos enemigos son los soviéticos que lanzaron a DJibuti a la independencia y ayudan a Sudán que, a su vez, ayuda a Eritrea. Pero él ha ido también a Moscú y Etiopía está llena de búlgaros, rumanos, polacos y yugoslavos, o sea, de embajadas comunistas. Haile Selassie está al lado de los países árabes y ha llamado a los israelíes para que instruyan a la policía secreta, a la policía criminal y a la Guardia Imperial. Con ellos tiene en común el interés de no perder el puerto de Asmara y de Assab. Sus relaciones son óptimas incluso con los franceses, ante el temor de que renuncien a Djibuti. Sólo hay cierta frialdad con los ingleses. Nunca les ha perdonado la indiferencia con que lo acogieron en el exilio. Y, aunque fueron los ingleses quienes lo devolvieron al trono, nunca se le ha oído pronunciar una palabra en su lengua. Y la conoce muy bien.)

OF. Majestad, Etiopia es usted. Es usted quien la maneja, es usted quien la mantiene unida. ¿Qué sucederá el día que usted ya no esté?

HS. ¿Cómo, cómo? No comprendemos esta pregunta.

OF. El día en que usted muera, Majestad.

HS. Etiopía existe desde hace tres mil años. Existe desde el día en que fue creado el hombre. Mi dinastía reina desde que la reina de Saba visitó al rey Salomón y de sus relaciones nació un hijo. Es una dinastía que continúa desde hace siglos y durante siglos continuará. Un rey es sustituible y, además, mi sucesión está asegurada. Hay un príncipe heredero y él reinará cuando Nosotros ya no existamos. Así hemos decidido que sea y así será.

(Muchos no lo creen. Susurran que Haile Selassie podría no dejarle el trono a Asfa Wossen. No le quiere, no lo ha querido nunca y nunca le ha perdonado el haberse mezclado en la revuelta de los hermanos Neway. Desde 1960, nadie ha visto a Asfa Wossen al lado de su padre y Haile Selassie no le ha confiado ningún cargo, siempre lo ha relegado a una sombra llena de desprecio. Cuando viaja para cualquier ceremonia, se lleva a los hijos del duque de Harrar y especialmente al más joven: un principote arrogante que cambia de automóvil como de zapatos. Tiene una colección de coches y todos fuera de serie. El gran amor de Haile Selassie era su segundogénito, el duque de Harrar, a quien quería como sucesor. Pero el duque de Harrar murió, hay quien dice que en un accidente de automóvil, y hay quien dice que a manos de un mando celoso, y Haile Selassie transfirió sus preferencias al tercero de los hijos. Sehia Selassie Muerto, también el, de enfermedad, tuvo que recoger la carta de Asfa Wossen. Las noticias que existen sobre este ultimo son contradictorias Hay quien dice que es inteligente, equilibrado, moderno, dispuesto a convertirse en un monarca constitucional y accesible a la democracia. Hay quien dice que es un incapaz, falto de iniciativa y de fantasía, y destinado a seguir con el absolutismo del padre. Lo único seguro es que tiene cincuenta y seis años, un aspecto corpulento, un comportamiento tímido, y que es un hombre muy triste)

OF. Majestad, haciendo un recuento de su vida, yo diría que no ha sido una vida feliz. Todas las personas que amaba han muerto su mujer, dos de sus hijos, dos de sus hijas. Han caído muchas de sus ilusiones y muchos de sus sueños. Pero ha acumulado, supongo, una gran sabiduría y a esta sabiduría le pregunto ¿cómo mira, Haile Selassie, a la muerte?

HS. ¿A qué? ¿A qué?

OF. A la muerte, Majestad

HS. ¿La muerte? ¿La muerte? ¿Quién es esta mujer? ¿De dónde viene? ¿Que quiere de mi? ¡Fuera, basta! Ca suffit! ca suffit!

(Haile Selassie es muy supersticioso y se aferra desesperadamente a la vida. Cada año se traslada a Ginebra donde se somete a curas de rejuvenecimiento y parece que a menudo renueva su sangre con sangre joven y fresca. Le aflige un principio de arteriosclerosis. Pero su muerte es más temida por los demás que por sí mismo. Su talento político no ha sido suficiente para preparar el día en que él ya no esté. Su genio no ha sido lo bastante completo para plantar una semilla sólida para cuando la suya se seque. Sus viejas manos nunca han moldeado o delegado el poder. Su viejo corazón nunca ha superado el principio de “apres moi, le déluge”. Tal vez la muerte le da tanto miedo porque sabe que Haile Selassie podría ser el último emperador de Etiopia, León de Judá, Elegido de Dios, Potencia de la Trinidad, Rey de Reyes)

sábado, 29 de enero de 2011

Discurso de Haile Selassie I en La Liga de Naciones. Suiza, Ginebra 1936

Yo, Haile Selassie I, Emperador de Etiopia, estoy aquí hoy para reclamar la justicia que se le debe a mi gente, y la asistencia prometida ocho meses atrás, cuando cincuenta naciones afirmaron la agresión cometida en violación de tratados internacionales.

No hay precedentes para una cabeza de estado en persona hablando a esta asamblea. Pero tampoco hay precedentes para gente el ser victimas de tal injusticia y ante la presente amenaza de ser abandonados a su agresor.

También, nunca ha habido anteriormente un ejemplo de un procedimiento gubernamental para la sistemática exterminación de una nación por medios bárbaros, en violación a las mas solemnes promesas hechas por las naciones de la tierra de que no será usada contra inocentes seres humanos el terrible veneno de gases dañinos. Es para defender a gente que lucha por su ancestral independencia por lo que la cabeza del Imperio Etiope ha venido a Génova para cumplir este supremo deber, después de haber peleado el mismo a la cabeza de sus ejércitos.

Yo le ruego al Todopoderoso Dios que El le evite a las naciones el terrible sufrimiento que recientemente ha sido infligido sobre mi gente, y del cual los jefes que me acompañan aquí han sido horrorizados testigos. Es mi deber informar a los gobiernos ensamblados en Génova, responsables como lo son por la vida de millones de hombres, mujeres y chicos, del mortal peligro que los amenaza, por describir el destino que ha sido sufrido por Etiopia. No es solo contra guerreros que el gobierno italiano ha hecho guerra. Fue sobre todo atacada la población distante de las hostilidades, en orden de aterrorizarla y exterminarla.

En el comienzo, sobre el final de 1935, la aviación italiana lanzó sobre mis ejércitos bombas de gas lacrimógeno. Su efecto era pequeño. Los soldados aprendieron a dispersarse, esperando asta que el viento haya dispersado rápidamente el venenoso gas. La aviación italiana recurrió entonces al gas mostaza. Barriles de líquido eran arrojados sobre grupos armados. Pero este medio tampoco fue efectivo, el liquido afectaba solo unos pocos soldados, y los barriles sobre la tierra eran de por si un aviso a las tropas y a la población del peligro.

Fue en ese tiempo, cuando las operaciones para rodear Makalle estaban tomando lugar, que la Comandancia Italiana, temiendo una masacre, siguió el procedimiento que es ahora mi deber denunciar al mundo. Rociadores especiales fueron instalados abordo de los aviones para que puedan vaporizar, sobre vastas áreas de territorio, una fina, mortal lluvia. Grupos de nueve, quince, dieciocho aviones siguiendo uno a otro para que la niebla expedida por ellos forme una continua capa. Fue así que, desde el fin de Enero, 1936, soldados, mujeres, chicos, ganado, ríos, lagos y pasturas eran empapados continuamente con la lluvia mortal. En orden de matar sistemáticamente toda criatura viviente, en orden de asegurarse el envenenamiento de aguas y pasturas, la Comandancia Italiana hacia pasar estos aviones una y otra ves. Este fue el método principal de guerra.

Destrucción y terror

El verdadero refinamiento del barbarismo consistía en llevar desolación y terror dentro de la mas densamente poblada parte del territorio, a los puntos mas alejados de la escena de hostilidades. El objetivo era dispersar miedo y muerte sobre una gran parte del territorio Etiope. Esta temerosa táctica fue exitosa. Hombres y animales sucumbieron. La mortal lluvia que caía de los aviones hacia que todos los que eran tocados caigan chillando de dolor. Todos los que bebieron el agua envenenada o comieron la comida infestada también sucumbieron en gran sufrimiento. En decenas de miles, las victimas del gas mostaza italiano caían. Esto es en orden para denunciar al mundo civilizado las torturas inflingidas sobre la gente de Etiopia que Yo resolví venir a Génova. Ningún otro como Yo mismo y mis bravos compañeros en armas pueden brindar a la Liga de Naciones la indelegable prueba. Las apelaciones de mis delegados dirigieron a la Liga de Naciones han quedado sin ninguna respuesta, mis delegados no han sido testigos. Ese es el porque Yo decidí venir para testificar contra los crímenes perpetuados contra mi gente y dar a Europa una advertencia de la condena que les espera si no cede antes de que esta realidad se plasme.

¿Es necesario recordar a la asamblea los distintos escenarios del drama Etiope? Desde los pasados veinte años, como Heredero, Regente del Imperio, o como Emperador, nunca deje de usar todos mis esfuerzos para traer a mi país los beneficios de la civilización, y en particular de establecer relaciones de buenos vecinos con los poderes adyacentes. En particular fui exitoso en concluir con Italia el Tratado de Amistad de 1928, que prohíbe absolutamente el recurso, bajo ningún pretexto que sea, de usar armas, sustituyendo la presión y la fuerza por la conciliación y arbitrio en lo que las naciones civilizadas basan el orden internacional.

País más unido

En su reporte del 5 de octubre de 1935, el Comité de los Trece reconoció mi esfuerzo y los resultados que he alcanzado. Los gobiernos por los que Etiopia entro en la Liga, dándole al país una nueva garantía del mantenimiento de su independencia y integridad territorial, que la ayudaría a alcanzar un nivel mas elevado de civilización. No parece ser que en Etiopia haya mas desorden e inseguridad que en 1923. Por el contrario, el país es más unido y el poder central es mas obedecido.

Hubiese procurado aún más grandes resultados para mi gente si obstáculos de toda clase no hubiesen sido puestos en el camino por el Gobierno Italiano, gobierno que despertó revueltas y armó a los rebeldes. De hecho el Gobierno de Roma, como hoy abiertamente se proclama, nunca ha dejado de prepararse para la conquista de Etiopia. Los tratados de amistad que firmó conmigo no eran sinceros, su único objeto era el de esconder las reales intenciones de mi. El Gobierno Italiano afirma que por catorce años ha estado preparándose para su presente conquista. Esto también muestra que cuando sostuvo la admisión de Etiopia a la Liga de Naciones en 1923, cuando concluyó el Tratado de Amistad en 1928, cuando firmo el Pacto de Paris proscribiendo la guerra, estaba engañando al mundo entero. Al Gobierno Etiope, en estos solemnes tratados, se le dio garantías adicionales de seguridad que le permitiera progresar junto al camino específico de reformas en el cual se había asentado, para el cual entregaba todas sus fuerzas y todo su corazón.

El pretexto de Wal-Wal

El incidente de Wal-Wal, en diciembre, 1934, vino como un rayo hacia mi. La provocación italiana fue obvia y Yo no vacilé a apelar a la Liga de Naciones. Yo invoqué las previsiones del tratado de 1928, los principios de la Convención, impulsé los procedimientos de conciliación y arbitrio. Infelizmente para Etiopia era el tiempo cuando determinados Gobiernos consideraron que la situación europea hacia imperativo a todo costo obtener la amistad de Italia. El precio pagado era el abandono de la independencia de Etiopia a la codicia del Gobierno Italiano. Este acuerdo secreto, contrario a las obligaciones de la Convención, ha ejercido una gran influencia en el curso de los acontecimientos. Etiopia y el mundo entero han sufrido y todavía sufren hoy estas desastrosas consecuencias.

Esta primera violación de la Convención fue seguida por muchas otras. Sintiéndose animados en su política contra Etiopía, el Gobierno de Roma fervorosamente hizo preparativos de guerra, pensando que las concertadas presiones que estaban empezando a ejercer sobre el Gobierno Etiope, a lo mejor no conlleven la resistencia de mi gente a la dominación italiana. El tiempo llegó, así todo tipo de dificultades fueron puestas en el camino en vista de romper con el procedimiento de conciliación y arbitrio. Todo tipo de obstáculos fueron puestos en el camino de este procedimiento. Gobiernos trataron de prevenir al Gobierno de Etiopia de encontrar árbitros entre sus naciones: y una vez que el tribunal arbitral fue armado la presión fue ejercida para que un otorgamiento favorable para Italia fuera dado. Todo esto era en vano: los árbitros, dos de ellos eran oficiales italianos, fueron forzados a reconocer unánimemente que en el incidente de Wal-Wal, como en los siguientes incidentes, ninguna responsabilidad internacional se le atribuía a Etiopia.
Esfuerzos de paz
Siguiendo esta determinación, el Gobierno de Etiopia sinceramente pensó que una era de relaciones amistosas se había abierto con Italia. Yo en realmente ofrecí mi mano al Gobierno Romano. La Asamblea fue reportada por el Comité de los Trece, con fecha de Octubre 5, 1935, de los detalles de los eventos ocurridos después del mes de Diciembre, 1934, hasta Octubre 3, 1935. Es suficiente con que Yo cite un poco del reporte No. 24, 25 y 26: "El memorando italiano (conteniendo las quejas hechas por Italia) fue dejado sobre la mesa del Consejo en Septiembre 4, 1935, cuando la primera apelación de Etiopía al Consejo había sido hecha en Diciembre, 1934. En el intervalo entre estos dos días el Gobierno Italiano se opuso a lo cuestionado por el Consejo en un terreno en donde el único procedimiento adecuado era el previsto por el Tratado Italo-Etiope de 1928. A lo largo de todo este periodo, además, el despacho de tropas al Este de África estaba ocurriendo. Este transporte de tropas era presentado al Consejo por el Gobierno Italiano como necesario para la defensa de sus colonias amenazadas por las preparaciones de Etiopia. Etiopia, por el contrario, prestó atención al pronunciamiento oficial hecho en Italia el cual, en su opinión, no dejaba dudas "de las hostiles intenciones del Gobierno Italiano.
Desde el comienzo de la disputa, el Gobierno Etiope ha buscado un arreglo por medios pacíficos. Ha apelado a los procedimientos de la Convención. El Gobierno Italiano deseando mantener estrictamente los procedimientos del Tratado Italo-Etiope de 1928, el Gobierno Etiope consintió. Invariablemente indico que fielmente acataría la fallo arbitral, inclusive si la decisión fuese en su contra. Se acordó que la cuestión de posesión de Wal-Wal no se trate con árbitros, porque el Gobierno Italiano no estaría de acuerdo con esto. Se le pidió al Consejo que despache observadores neutrales y se ofreció a si mismo a prestar cualquier solicitud que el Consejo tenga.
Una vez que la disputa por Wal-Wal fue asentada por arbitraje, así todo, el gobierno italiano presento su memorando en detalle al Consejo para apoyar su demanda de libertad de acción. Este afirma que un caso como el de Etiopia no puede ser resuelto por los medios propuestos por la Convención. Establece que, "desde que esta cuestión afecta vitales interese y es de primer importancia para la seguridad Italiana y la civilización" esto "faltaría a su mas elemental deber, el no dejar de una y para siempre de confiar en Etiopia, reservando libertad absoluta para adoptar cualquier medio que sea necesario para asegurar la seguridad de sus colonias y para salvaguardar sus intereses.

Violación de la Convención

Estos fueron los términos del reporte de el Comité de los Trece, el Consejo y la Asamblea, unánimemente adoptaron la conclusión de que el Gobierno Italiano había violado la Convención y estaba en un estado de agresión. Yo no vacile en declarar que no deseaba guerra, que era impuesta sobre mí, y que pelearía por la independencia y integridad de mi gente, y que en esa pelea Yo era el defensor de la causa de todos los pequeños estados expuestos a la codicia de un vecino poderoso.

En Octubre, 1935, las cincuenta y dos naciones que hoy me están escuchando me aseguraron que el agresor no triunfaría, que los recursos de la Convención serían empleados para asegurar el reinado del derecho y el fracaso de la violencia.

Yo le pido a las cincuenta y dos naciones que no se olviden de la política en la que se embarcaron ocho meses atrás , confiando en esto Yo dirigí la resistencia de mi gente contra el agresor que ellos han denunciado al mundo. A pesar de la inferioridad de mis armas, la completa falta de aviones, artillería, municiones, servicios hospitalarios, mi confianza en la Liga fue absoluta. Pensé que era imposible para cincuenta y dos naciones, incluyendo la mas poderosa del mundo, tendría éxito al oponerse a un solo agresor. Contando con la confianza en los tratados, no hice preparativos para la guerra, y este es el caso con ciertos pequeños países en Europa.

Cuando el peligro se hizo más urgente, me di cuenta de la responsabilidad para con mi gente, durante los primeros seis meses de 1935 traté de adquirir armamentos. Muchos gobiernos proclamaron un embargo para prevenir este hecho, sin embargo el Gobierno Italiano, a través del Canal de Suez, estaba teniendo todas las facilidades para transportar constantemente y sin protestas, tropas, armas y municiones.

Forzado a movilizarme

En Octubre 3 de 1935, las tropas italianas invadieron mi territorio. Solo unas horas después decreté movilización general. En mi deseo de mantener la paz que tenía, siguiendo un ejemplo de un gran país de Europa en la víspera de la Gran Guerra, encause mis tropas para retirarlas treinta kilómetros para remover cualquier pretexto de provocación.

La guerra entonces tubo lugar en las atroces condiciones que he mencionado anteriormente a la Asamblea. En esta desigual lucha entre un gobierno comandando mas de cuarenta y dos millones de habitantes, teniendo a su disposición financiera, industrial y medios técnicos que lo habilitan para crear una ilimitada cantidad de las mas mortales armas, y, por el otro lado, una pequeña gente de veinte millones de habitantes, sin armas, sin recursos, teniendo solo de su lado la justicia de su propia causa y la promesa de la Liga de Naciones. ¿Qué asistencia real fue dada a Etiopia por las cincuenta y dos naciones que habían declarado al Gobierno de Roma culpable de una violación de la Convención y se ha responsabilizado por prevenir el triunfo del agresor? ¿Ha, cada uno de los estados miembros, como es su deber hacer en virtud de sus firmas, atendido al articulo 15 de la Convención, considerando al agresor que ha cometido un acto de guerra directa y personalmente contra esta? He puesto todas mis esperanzas en la ejecución de esta empresa. Mi confianza a sido confirmada por las repetidas declaraciones hechas en el Concejo en efecto de que la agresión no prosperará, y la fuerza finalizará siendo completamente desplazada ante el derecho.

En Diciembre de 1935, el Consejo dejo bien claro que sus sentimientos eran en armonía con aquellos miles de millones de personas que, en todas partes del mundo, han protestado contra la propuesta de desmembrar Etiopia. Era constantemente repetido de que no había simplemente un conflicto entre el Gobierno Italiano y la Liga de Naciones, y por ello es que Yo personalmente rechacé toadas las propuestas a mi ventaja personal hechas a mi por el Gobierno Italiano, si solo estaría traicionando a mi gente y la Convención de la Liga de Naciones; Estaba defendiendo la causa de todas las pequeñas personas que son tratadas con opresión.

¿Qué de las promesas?

¿Qué ha pasado con las promesas que me fueron hechas hasta Octubre de 1935? Noto con pena, pero sin sorpresa, que tres Potencias consideraron su parte bajo la Convención absolutamente sin ningún valor. Sus conexiones con Italia les impedían tomar alguna acción de cualquier orden para parar la agresión italiana. Por el contrario, fue una profunda decepción para mí el aprender la actitud de ciertos gobiernos que, mientras siempre protestaban con escrupuloso apego a la Convención, incansablemente usaban todos sus esfuerzos para impedir su observancia. Tan pronto como cualquier acción que era probable implementar rápidamente era pospuesta, varios pretextos eran concebidos en orden de posponer las acciones a consideración. ¿El acuerdo secreto de Enero de 1935 proporciona esta incansable obstrucción?

El Gobierno Etiope nunca esperó de otro gobierno para derramar la sangre de sus soldados para defender la Convención cuando sus propios inmediatos personales intereses no estaban en juego. Los guerreaos etíopes pedían solo por medios para defenderse ellos mismos. En muchas ocasiones he pedido por asistencia financiera para el aprovisionamiento de armas. Esta ayuda me fue constantemente negada. ¿Cuál, entonces, en práctica, es el significado del artículo 16 de la Convención y de seguridad colectiva?
El uso del Gobierno Etiope de las vías férreas desde Djibouti a Addis Ababa fue en práctica considerado un arriesgado intento de transporte de armas por las fuerzas etíopes. Al presente momento esto es lo principal, si no el único medio de suministro de las Fuerzas de Ocupación Italiana, pero no hay siquiera neutralidad desde que el articulo 16 pesa sobre todo estado miembro de la Liga, el deber no de permanecer neutral y no ayudar al agresor sino a la victima del agresor. ¿Ha sido la Convención respetada?
Finalmente una declaración acaba de ser hecha en sus Parlamentos por los Gobiernos de ciertos Poderes, entre ellos los miembros mas influyentes de la Liga de Naciones, que desde que el agresor a tenido éxito en ocupar una gran parte del territorio de Etiopia ellos proponen no continuar con la aplicación de ninguna medida económica y financiera que haya sido decidida en contra del Gobierno Italiano. Estas son las circunstancias en que a petición del Gobierno Argentino, la Asamblea de la Liga de Naciones se reúne a considerar la situación creada por la agresión Italiana. Yo afirmo que el problema presentado en la Asamblea hoy es de mayor envergadura. Esta no es una mera cuestión de acuerdo a la agresión Italiana.

La amenaza de la Liga

Es para la seguridad colectiva: esta es la verdadera existencia de la Liga de las Naciones. Esta es la confianza que cada estado debe poner en los tratados internacionales. Este es el valor de las promesas hechas a estados pequeños que su integridad y su independencia deben ser respetadas y aseguradas. Este es el principio de igualdad de los estados por un lado, o de otra manera la obligación que descansa sobre los poderes pequeños de aceptar el enlace de esclavitud. En una palabra, es la moralidad internacional la que está en riesgo. ¿Las firmas que van con los tratados valen sólo si los poderes signatarios tienen intereses personales directos e inmediatos comprometidos?

No sutilmente puede cambiar el problema o evadir las bases de la discusión. Es con toda sinceridad que presento estas consideraciones a la Asamblea. En el momento que mi pueblo está amenazado con la extinción, cuando el apoyo de la Liga puede proteger el golpe final, ¿Se me permitirá hablar con completa franqueza, sin ninguna reticencia, y con toda la derechura que se demanda por el gobierno de la igualdad como es con los miembros de estados de la Liga?

Aparte del reino del Señor no hay en la tierra ninguna nación que es superior a otra. Y si ocurre que un gobierno fuerte encuentra que puede destruir con impunidad a pueblos débiles, entonces la hora ha llegado para que los pueblos débiles recurran a la Liga de las Naciones para dar su juicio con toda la libertad. Dios y la Historia recordarán su juicio.

La asistencia negada

He oído con seguridad que las sanciones inadecuadas que ya se han aplicado no han alcanzado su objetivo. En ningún momento, y bajo no circunstancias ninguna sanción que haya sido intencionalmente inadecuada, intencionalmente mal aplicada, puede parar el agresor. Cuando Etiopía pidió y pidió que se le debía dar asistencia financiera, ¿No fue una medida imposible de aplicar, pues la asistencia financiera que recibe la Liga de las Naciones incluso en el tiempo de paz, ha venido de dos países que exactamente han renunciado aplicar las sanciones en contra del agresor?

Afrontados por numerosas violaciones por el gobierno italiano de todos los tratados internacionales que prohíbe el uso de las armas, y el uso de métodos barbáricos de guerra, es mi deber doloroso de anotar que la iniciativa se ha tomado hoy con la visión de levantar las sanciones. ¿Esta iniciativa no indica en práctica el abandonamiento de Etiopía a su agresor? En la misma víspera del día que Yo estaba atentando el esfuerzo supremo en defensa de mi pueblo ante de esta Asamblea, ¿esta iniciativa no priva a Etiopía de una de las últimas posibilidades de triunfar en la obtención del apoyo y la garantía de los miembros de estados? ¿Es esta la guía que la Liga de las Naciones y cada uno de los miembros de estados tiene derecho a esperar de los grandes poderes cuando ellos aseguran su derecho y su deber de guiar la acción de la Liga? Puestos frente a frente con la realidad consumada, ¿los estados van a principiar el precedente de inclinarse ante la fuerza?

Vuestra Asamblea sin ninguna duda presentaría delante de esta, proposiciones para la reformar el Pacto y para ejecutar con más garantías la seguridad colectiva. ¿Es el Pacto lo que necesita reforma? ¿Que empresas pueden tener valor si la voluntad de mantenerlas escasea? Es la moralidad internacional la que está expuesta y no los Artículos del Pacto. De parte del pueblo Etíope, miembro de la Liga de las Naciones, Yo le hago la petición a la Asamblea de que tome todas las medidas apropiadas para asegurar el respeto al Pacto. Yo renuevo mi protesta en contra de las violaciones de los tratados en lo cual el pueblo Etíope ha sido víctima. Yo declaro cara a cara al mundo entero de que el Emperador, el Gobierno y el pueblo de Etiopía no hará reverencias ante la fuerza; y que ellos mantienen su reclamo de que ellos usarán todos los medios en su poder para asegurar el triunfo de la justicia y el respeto al Pacto.Yo le pregunto a las 52 naciones, quienes le han dado al pueblo Etíope la promesa de ayudarlos en su resistencia al agresor, ¿que desean ellos hacer por Etiopía? Y aquellos grandes Poderes quienes han prometido la garantía de la seguridad colectiva a los pequeños Estados sobre los cuales pesa la amenaza de que ellos un día puedan sufrir el destino de Etiopía, Yo pregunto ¿que medidas ustedes intentan tomar?

Representantes del Mundo Yo he venido a Génova a descargar en vuestro ceno el deber más doloroso como Jefe de Estado. ¿Qué respuesta debo llevarle de regreso a mi pueblo?

Su Majestad Imperial Emperador Haile Selassie I

lunes, 6 de septiembre de 2010

Entrevista a Haile Selassie, por el Dr. Oswald Hoffman, Addis Ababa, 25 de Diciembre, 1968.


Su Majestad Imperial Haile Selassie I, ascendió al trono de Etiopía en noviembre en el año 1930. Ahora, en el año 1968, Haile Selassie I ha estado a la vanguardia en mediar la crisis en Biafra. Algunos de los años de intervención habían sido tempestuosos. Así hay pocos hombres de estados que pueden mantener en pie una carrera con una dirección tan resuelta en asuntos internos y del extranjero. Pocos pueden demandar mayor continuidad intacta con el pasado, que sin embargo se mueve metódicamente en el vigésimo siglo. Al mismo tiempo, pocos han visto tanta angustian y aflicciones como Haile Selassie I, del cual el biógrafo Leonard Mosley ha escrito en epitafio proyectado, “Él formó, más bien que esperó los acontecimientos”. Apenas siete meses después de que Él llegara a ser Emperador seremos resguardados de toda trasgresión contra la Voluntad y los Mandamientos de Dios.

Dr. Hoffman: Su Majestad Imperial, ¿recuerda algún incidente de Su vida donde la fe en Cristo le sostuvo?

H.I.M.: Hay muchas instancias en mi vida donde la creencia en el Todopoderoso y la fe Cristiana me ha sostenido, tiempos de tribulaciones y dificultades. No importa lo que le suceda a un ser humano, él siempre podrá tener éxito superando las pruebas en el tiempo si es fuerte en su fe y en la alabanza a Dios, porque inevitablemente Él vendrá para ayudar a aquellos que crean en ÉL y a aquellos que a través de su trabajo viven una vida ejemplar. En mi opinión esto va no solamente para los cristianos, sino para todos los hombres. Pienso que Dios se comunica con los que se encuentran en desgracia. En particular, cuando mi país, Etiopía, fue invadido por los extranjeros hace varios años, fui sostenido en aquel período por mi fe en Dios y en la creencia de que la justicia prevalecerá, aunque quizá tome tiempo, finalmente prevalecerá. Si no tuviera fe en el Todopoderoso y en Su Misericordia y en que la justicia inevitablemente prevalecerá, entonces hubiera perdido la esperanza y así los intereses de mi país hubiesen sido ignorados. A causa de que procuré mantener mi fe en Él y porque todos los etíopes mantuvieron su fe hasta lo último soportable del mundo y en el diseño que el Todopoderoso tiene para todos los hombres, nosotros volvimos a entrar victoriosamente a nuestro país y librarnos de las fuerzas del mal. Si no tuviera en mi corazón el amor de Dios, no creo que hubiera actuado del modo en que lo hice. El amor de Dios trae consigo un sentido de religiosidad al ser humano, y le da el bienestar para el futuro y la certeza de que la causa justa en última instancia prevalecerá.

Dr. Hoffman: Su Majestad Imperial, ¿cuál es Su visión acerca del significado de la declaración del Apóstol Pablo en el evangelio, la fe trabaja por amor?

H.I.M.: Lo que el Apóstol Pablo ha dicho aquí no es una declaración equivocada. Usted sabe todo lo que el apóstol Pablo era y qué clase de obra hacía antes de su conversión. Más adelante, después de su conversión, él tuvo fe y amor, y si él no hubiera tenido aquello, él no habría enseñado esto a la gente en sus Epístolas. Ni el amor ni la fe son separables de cada uno. Una elaboración de esto es la exposición de Pablo en una de su Epístolas que habla del amor y de la fe. Sin amor todos nuestros humanos esfuerzos a la vista de Dios pueden ser inútiles. Él nos amó y en nuestro favor Él fue dado como cordero, y esto fue por amor, y por Su amor hacia nosotros fue que Él culminó con el calvario.

Dr. Hoffman: Su Majestad Imperial, como miembro del Cuerpo de Cristo, ¿qué espera Usted de la Iglesia?

H.I.M.: La Iglesia no es simplemente un edificio. La Iglesia es el cumplimiento fiel de la vida Cristiana y de sus requisitos. Así, como el nombre se aplica a los edificios, también es nuestro corazón la Iglesia en la cual Dios mora. Después de que nuestro Salvador libre de culpa fue enviado a este mundo, los corazones de todos los creyentes se convierten en el templo de Dios. El amor de Dios no se puede comprender por una serie de preguntas y de respuestas, y las almas de los hombres no pueden experimentar un enriquecimiento más profundo como consecuencia. Creemos que los hombres todo el tiempo son conducidos por Su amor y Gracia.

Dr. Hoffman: Su Majestad Imperial, como miembro del Cuerpo de Cristo, ¿qué cree Usted que puede contribuir a la Iglesia?

H.I.M.: Todos los hombres están dotados de una responsabilidad natural. Esta responsabilidad alternadamente se distribuye y se delega a todos según su Don, y se espera que cada uno cumpla con su responsabilidad. Estas responsabilidades, unas tras otras, deberían ser para Dios y así por consecuencia, se debería comenzar el trabajo pidiendo a Dios que bendiga el principio y agradecer a Dios por un buen término también. Creemos que toda la gente en todas sus responsabilidades delegadas a ellas comenzarán y acabarán su trabajo en el nombre de Dios. Le estoy dando una breve respuesta si entramos en detalle tendríamos que pasar un largo tiempo discutiendo.

Dr. Hoffman: Esa fue una respuesta magnífica y estoy profundamente agradecido por ella. Dando la vuelta a otro tema, Su Majestad Imperial, ¿hay pasajes de la Biblia que hayan llegado a ser especialmente significativos para Usted?

H.I.M.: Tengo el respeto más elevado por la Biblia en su totalidad. También reconocemos el nombre legítimo que la Biblia lleva. Encontramos en todos los períodos del Viejo Testamento, en la época de Patriarcas, de los Reyes, y los Profetas, que grandes milagros fueron hechos. Por otra parte, el tiempo en el cual Él-Mismo, nuestro Señor, dio el mandato de ir por todo el mundo y de predicar, esto también es de alto valor. Así, Mateo, Marcos, Lucas y Juan, - los cuatro evangelios en los cuales las palabras de nuestro Señor se registran- son pilares para todos los hombres de la tierra. Por lo tanto la Biblia no se debería cortar en porciones.

Dr. Hoffman: ¿Cómo Cristiano maduro, tiene algún consejo especial para la gente joven de estos días?

H.I.M.: En esta ocasión me dirijo a todos los que están dentro de nuestro Imperio. Nuestro Cristianismo no se restringe a una Iglesia dada y enfatizo sobre todo que no deseamos hacer distinciones. Mi consejo para todos es cumplir con los Diez Mandamientos. Ustedes saben el contenido de los Diez Mandamientos y pueden trabajarlos. Si la nación para la cual yo soy el Emperador los acepta y los sigue, puesto que también yo los acepto y los sigo, creería que nuestro Imperio es no sólo históricamente Cristiano sino que también activamente Cristiano.

Dr. Hoffman: Su Majestad Imperial, el nacimiento de nuestro Señor es observado por la gente a través del mundo de diversas maneras, sé, y debo tener gusto de preguntarle ¿Cómo observa Usted el banquete de Natividad de nuestro Señor dentro de Su propia familia y en Su palacio?

H.I.M.: El nacimiento de nuestro Señor es un precioso acontecimiento familiar. Sin embargo, no solamente he de contentarme con mi familia y con mi parentela, puesto que la nación etíope en conjunto es mi familia. Digo esto en el contexto de Navidad que es observada por todas las iglesias en Etiopía. Me regocijo en esta ocasión también debido a que Jesús Cristo fue dado para nosotros. Porque Él nació en un lugar humilde y consiguió calor por los animales. Este hecho nos anima a que lo celebremos con alegría. En todos los lugares que he visitado a lo largo de los cinco continentes, no he estado en ninguna parte donde no haya una iglesia. Sobre todo el mundo he llegado a saber que el nacimiento de Jesús Cristo es celebrado.

Dr. Hoffman: Su Majestad Imperial, como una figura de importancia mundial y probablemente una de las más conocidas quizás en el mundo de hoy, me gustaría hacerle esta pregunta; ¿cuál podrá ser el significado que el nacimiento de Jesús Cristo tiene para las naciones del mundo actual?

H.I.M.: Como dije antes, el nacimiento de Jesús Cristo es celebrado en todo el mundo. Cuando digo que todo el mundo lo hace, no quiere decir que todo el mundo lo observe de la misma manera. En todos los lugares que he visitado, incluyendo los pueblos musulmanes y los budistas, nosotros hemos visto que lo observan. Pero para los cristianos es un acto guiado con amor.

Dr. Hoffman: Su Majestad Imperial nos ha dado un gran honor y también a todas las personas quienes escucharán esto, por darnos la oportunidad de hablar con Usted este día. Y para todos aquellos que le han escuchado deberían saber que esta conversación fue realizada en el Palacio Imperial en Addis Ababa, Etiopía con Su Majestad Imperial Haile Selassie I, y les damos las gracias y las bendiciones de Dios en todos los días que han de venir.

H.I.M.: Gracias

domingo, 18 de julio de 2010

Haile Selassie I ante las Naciones Unidas, New York USA, 1963


Sr. Presidente, distinguidos delegados: Hace veintisiete años, como Emperador de Etiopia, subí a la tribuna en Ginebra, Suiza, para dirigirme a la Liga de Naciones y solicitar una ayuda para la destrucción que había sido desenlazada, por el invasor fascista, contra mi nación indefensa.

Entonces hablé para la conciencia del mundo. Mis palabras no fueron escuchadas, pero la historia es testimonio de la exactitud de la advertencia que diese en 1936. Hoy me encuentro ante la organización mundial que ha tenido éxito por la fachada abandonada dejada por su predecesor desacreditado. En este organismo se encuentra protegido el principio de la seguridad colectiva que en vano invoque en Ginebra. Aquí, en esta Asamblea, descansa la mejor -tal vez la última- esperanza para la supervivencia pacifica de la humanidad.

En 1936, declaré que no era la Alianza de la Liga lo que se encontraba en juego, sino la moralidad internacional. Promesas, dije entonces, son de poco valor si se carece de la voluntad para mantenerlas.

La Carta de las Naciones Unidas proclama las aspiraciones más nobles del hombre: La renuncia a usar la fuerza para solucionar las diferencias entre estados; la garantía de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales para todos sin distinción de raza, sexo, idioma o religión; la protección de la paz y seguridad internacional. Pero estas, también, como eran las frases de la Alianza, eran solo palabras; su valor dependía totalmente de nuestra voluntad para cumplirlas y honrarlas y darles contenido y significado.

La conservación de la paz y la garantía de la libertades y los derechos básicos del hombre requieren un valor y vigilancia continua: valor para hablar y actuar -y si es necesario, para sufrir y morir- por la verdad y la justicia; la vigilancia continua, que aún la menor violación de la moralidad internacional debe ser detectada y corregida. Estas lecciones deben ser aprendidas una y otra vez por cada generación futura, y esa generación es en efecto afortunada si aprende de los otros antes que de su propia amarga experiencia. Esta Organización y cada uno de sus miembros tiene una responsabilidad aplastante y temible: absorber la sabiduría de la historia y aplicarla a los problemas actuales, a fin de que las futuras generaciones puedan nacer, vivir y morir en paz.

La historia de las Naciones Unidas durante los cortos años de su existencia ofrece a la Humanidad una base sólida de estímulos y esperanza para el futuro. Las Naciones Unidas han osado actuar, cuando la Liga no lo hizo -en Palestina, Corea, Suez y el Congo. Hoy entre nosotros no se encuentra nadie que no haga conjeturas sobre la reacción de esta entidad cuando se puso en duda su motivos y acciones. La opinión de esta organización hoy actúa como una poderosa influencia sobre las decisiones de sus miembros. Los ojos de la opinión mundial, enfocados por las Naciones Unidas en las violaciones de los renegados de la sociedad humana, han demostrado se, hasta ahora, una protección eficaz contra la agresión desenfrenada y la violación ilimitada de los Derechos Humanos.

Las Naciones Unidas continua siendo como un foro en donde las naciones cuyos intereses chocan, puedan presentar sus casos ante la opinión mundial. Todavía facilita una importante válvula de escape sin la cual el lento crecimiento de las presiones, desde hace mucho tiempo, han resultado en catastróficas explosiones. Sus acciones y decisiones han acelerado el éxito de la libertad para muchos pueblos en el Continente de África y Asia. Sus esfuerzos han contribuido al progreso de las condiciones de vida de los pueblos de todas partes del mundo. Por esto, todos los hombres deben estar agradecidos. Mientras me encuentro aquí hoy, qué débil y distante, son los recuerdos de 1936. Cuan diferentes son en 1963 las actitudes de los hombres. En aquel entonces nos encontrábamos en una atmósfera de un pesimismo sofocante.

Hoy, cauteloso pero un optimismo triunfante es el espíritu predominante. Pero cada uno de nosotros reunidos aquí sabe que lo que se ha logrado no es suficiente. Los fracasos de las Naciones Unidas han sido y continúan sujetos a la frustración, a medida que Estados-Miembros individuales han ignorado sus pronunciamientos y desestiman sus recomendaciones. La fuerza de la organización se ha debilitado a medida que Estados-Miembros han eludido sus obligaciones para con ella. La autoridad de la Organización ha sido ridiculizada a medida que Estados-Miembros han continuado, en violación de sus mandatos, buscando sus propios objetivos y fines.

Los problemas que continuaron plagándonos, todos aparentemente surgieron entre Estados-Miembros de la Organización, pero la Organización continúa impotente para hacer cumplir las soluciones aceptables. Como creador y ejecutor de la leyes internacionales, lo que las Naciones Unidas ha logrado, lamentablemente, todavía no cumple con las metas de ser una Comunidad Internacional de Naciones. Esto no significa que las Naciones Unidas ha fracasado. He vivido demasiado tiempo para abrigar muchas ilusiones acerca de la arrogancia esencial de los hombres cuando se les exige una confrontación autoritaria ante el tema del control sobre su seguridad y derechos de propiedad. Ni siquiera ahora, cuando hay tanto en peligro, las naciones confiarían voluntariamente sus destinos en otras manos. Sin embargo, este es el ultimátum que nos han presentado: asegurar las condiciones por las que el hombre confiará su seguridad a una entidad más grande, o arriesgar su aniquilación; persuadir a los hombres que su salvación consiste en la subordinación de los interese locales e internacionales a los interese de la humanidad o poner en peligro el futuro del hombre. Estos son los objetivos que debemos tratar de alcanzar, inalcanzables en el pasado, hoy indispensables.

Hasta que logremos alcanzar este objetivo, el futuro de la humanidad continua en peligro y la paz permanente un asusto de especulación. No existe una sola formula mágica, ni un solo paso simple, ni palabras, ya sea escrita en la Carta de la Organización o en el tratado entre los estados, que automáticamente nos puede garantizar lo que buscamos. La paz es un problema diario, el producto de una multitud de eventos y opiniones. La paz no es un "es", es un "llegar a ser". No podemos escapar a la terrible posibilidad de una catástrofe debido a un error. Pero podemos tomar las decisiones correctas en un sin fin de problemas subordinados, que cada nuevo día se plantean, y podemos de este modo hacer nuestra contribución -y tal vez lo que pueda ser razonablemente exigido de nosotros en 1963- para conservar la paz.

Es aquí en las Naciones Unidas nos han apoyado -no perfecta pero convenientemente. Y al mejorar las posibilidades que la Organización nos brinde un mejor servicio, servimos y nos acercamos más a nuestras metas más queridas.

Brevemente mencionaré hoy dos asuntos específicos que son de honda preocupación para todos los hombres: el desarme militar y el establecimiento de la verdadera igualdad entre los hombres. El desarme militar se ha convertido en el urgente mandato de nuestros tiempos, no digo esto porque yo comparo la ausencia de armas con la paz, o debido a que creo que poner fin a la carrera armamentística nuclear automáticamente garantiza la paz, o la eliminación de las cabezas nucleares de los arsenales del mundo traerá en su despertar un cambio en la actitud de las naciones y el cual es un requisito para la solución pacifica de los conflictos entre las naciones. Hoy, el desarme militar es importante, algo sencillo, debido a la inmensa capacidad destructiva de la que disponen los pueblos.

Haile Selassie ante las Naciones Unidas, el 6 de Octubre, 1963 en New York, U.S.A.