miércoles, 13 de julio de 2011

Selah. Significado de la palabra

La palabra Selah se encuentra setenta y una veces en los Salmos y tres en el cántico u oración de Habacuc, en el texto hebreo. Los traductores de la Vulgata omitieron esa palabra al poner la Biblia en lengua latina; pero en nuestra versión llamada de Valera, encontramos la palabra Selah las mismas veces y en los mismos sitios que la empleó el texto hebreo.

¿Qué significa la palabra Selah, que Valera ha dejado sin traducir?

En la versión griega llamada de los Setenta, la palabra se traduce por diapsalma, o nota para el canto, con la cual se indicaba pausa o elevación de voz, o mudanza de tono.

Según San Jerónimo la palabra Selah significa siempre, y así la traduce en su versión de los Salmos.

San Agustín, suponiendo bien traducida la palabra Selah por diapsalma, dice: "Diapsalma interpositum in canendo silentium significat." El diapsalma interpuesto en el canto denota silencio.

Nuestro hebraizante el Dr. García Blanco se opone a que la palabra Selah sea una diapsalma o nota intermusical, que eso quiere decir la palabra griega; y sostiene con argumentos filológicos, que no es del caso aducir aquí, que por razón de sus letras radicales la dicha voz hebrea significa astuta, estimulo de afecto, silencio; y por tanto debe traducirse siempre que ocurre, no de la misma manera, sino en relación a los pasajes a que se junta, si bien reteniendo su significación primordial.

Así el mencionado doctor traduce la palabra Selah en el Salmo tres, versos 2, 4 y 8, por secretamente. En el Salmo 7 verso 5 por silenciosamente. En el Salmo 9 verso 16, por maquinación oculta, y en el verso 20 por ocultamente. Y sigue dando otras equivalencias parecidas en los demás lugares en que ocurre.

La palabra, pues, ha dado lugar a varias opiniones, como ven nuestros lectores, y no creemos que esté resuelta la cuestión todavía.

Mas, puesto que no está traducida en nuestra versión, ¿qué debemos entender por la palabra Selah, en la práctica, cuando la hallemos en el texto?

Lo que no puede explicarse con palabras tal vez pueda entenderse con el corazón. Hay cantos sin letra cuyo significado se revela a la mente pensadora sin necesidad de comentario alguno; y ciertas veces el silencio es más expresivo que la palabra. Y así el Selah, que podríamos llamar la sagrada pausa del Salmista, al presentarse después de una verdad importante o de un pensamiento nuevo, no requiere nada más: la lengua calla; tal vez el arpa o el salterio sigue repitiendo en melodiosa cadencia la última frase del cantor, mientras nuestros corazones, asintiendo interiormente a la verdad divina, comprenden que aquel Selah es nuestro amen, así sea.

Hay, por ejemplo, tres Selah en el Salmo tercero. Examinémoslos con relación a los pasajes que acompañan, y veamos si encontramos alguna significación.

En el verso segundo: "Muchos dicen de mi vida: No hay para él salud en Dios. Selah."

Este es el Selah de admiración. El varón de Dios se siente sorprendido como de espanto ante el pensamiento de tal blasfemia contra Dios y su Padre. ¡Qué no hay auxilio para él en Dios! Su lengua enmudece, su arpa calla extremecida; medita un momento como si estuviese horrorizado, y luego reuniendo sus fuerzas prorrumpe en una exclamación de santa confianza: "Mas tu, Jehová, eres escudo alrededor de mi; mi gloria y el que ensalza mi cabeza." Verdad que su propia experiencia atestigua, y que le hace decir" "Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió desde el monte de su santidad. Selah."

Este es el Selah de alabanza. Calla de nuevo la voz del canto, y parécenos ver los ojos del cantor elevados en muda pero solemne adoración.

Su propia experiencia le lleva al conocimiento de una verdad grande y general, y en el último verso exclama: "De Jehová es la salud: sobre tu pueblo será tu bendición. Selah."

Este es el Selah de triunfo. El cantor ha empezado el salmo con una queja, y lo termina con un grito de victoria.

En nuestra lectura de los Salmos, hallaremos gran provecho espiritual, si hacemos estas o parecidas observaciones cuando encontremos la palabra Selah.

Por Juan Bautista Cabrera

(Revisor del Antiguo Testamento de Reina-Valera de 1905, cuyo texto fue la base de la Reina-Valera 1909)

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