miércoles, 11 de agosto de 2010

Haile Selassie en el Congreso Mundial Evangelista de Alemania, Berlín 1966

El 26 de octubre de 1966, en la ciudad de Berlín, Alemania, se inauguró el Congreso Mundial Evangelista. El lema principal de esta reunión fue “Un pueblo, un evangelio, un objetivo.”.

El seminario internacional fue organizado por Billy Graham Evangelistic Association y la revista Chistianity Today, y contó con la presencia de 1.200 delegados de distintas denominaciones evangelistas e iglesias católicas, judíos y observadores ecuménicos (700 delegados, 300 observadores y 100 periodistas).Uno de los propósitos de esta reunión fue "definir y clarificar el evangelismo bíblico en estos tiempos".

El ciclo de conferencias fue presidido por el pastor evangelista Billy Graham y su contenido publicado en dos volúmenes, One Race, One Gospel, One Task: Official Reference Volumes: Papers and Reports, editado por Carl F.H. Henry y W. Stanley Mooneyham, 1967.

El Monarca de la Triple Corona fue presentado por el chairman de la conferencia, el Sr. Billy Graham, para luego dirigirse a todos los presentes en este foro internacional.

Su Majestad Imperial, delegados, amigos, damas y caballeros:

Cuando estábamos decidiendo sobre el programa para esta conferencia había un punto sobre el que me pregunté. Este era ¿qué jefe de estado habríamos de invitar y recibir en el nombre de Cristo? Y pensamos en varios, y lo que aparecía en los pensamientos de nuestra mente era ese gran país, Etiopia, la tierra de la Reina de Sheba, registrado en el antiguo testamento, y recordamos la historia del libro de Hechos del noble etiope que fue convertido a Cristo, bautizado, y que regresó a Etiopia con el evangelio. Y desde ese día Reyes y Emperadores cristianos han gobernado en ese hermoso país.

Hace treinta y cinco años llegó al trono el Emperador Haile Selassie I. Estableció una constitución escrita, estableció el parlamento, un moderno sistema de comunicación, construyó caminos, hospitales, escuelas y universidades; y luego el mundo entero se percató de Él durante los heroicos días de la guerra.

Su Majestad es el protector de la Iglesia Ortodoxa Estatal y es cabeza de la iglesia. Cuando regresó a su país el 5 de mayo de 1941, en ese día histórico, anunció al mundo que en Etiopia la ética cristiana en el gobierno, la libertad de conciencia e instituciones democráticas prevalecerían en su país.

El Emperador de Etiopia es un hombre que va regularmente a la iglesia y es un adorador de Jesús Cristo Señor y Salvador. Yo tuve el privilegio de estar en Etiopia en una campaña en Addis Ababa, y cuando yo hablé todas las escuelas fueron cerradas y vino la familia imperial y atendió al servicio.

Así que damos una calurosa bienvenida en el nombre de Jesús Cristo a nuestro distinguido invitado esta mañana: Su Majestad Imperial Emperador Haile Selassie I de Etiopia. Billy Graham.

Discurso de Haile Selassie:

Como Jesús Cristo ha dicho: “donde dos o tres estén reunidos en mi nombre, ahí estaré en medio de ellos”. Esta es nuestra certeza de que estas palabras serán cumplidas en esta asamblea.

Estamos felices de estar presente en esta famosa ciudad de Berlín donde los líderes cristianos están reunidos para considerar el camino y la manera de expandir nuestra fe cristiana en el mundo. Agradecemos al Sr. Billy Graham por invitarnos y permitirnos dirigirnos a esta asamblea. La propagación de la fe cristiana entre las naciones se ha convertido en una tarea de suprema importancia en esta era como es evidenciado por esta gran asamblea entre líderes cristianos.

Como todos saben, es desde el siglo pasado que nuestro país, Etiopia, acepto el evangelio de Cristo. Aprendimos de las sagradas escrituras que el primer etiope que confesó fe en Jesús fue bautizado poco después de la muerte y resurrección de nuestro señor. Desde entonces el cristianismo se expandió rápidamente entre la gente etiope y se convirtió en la religión de los etíopes en el Siglo IV. Esto es motivo de orgullo para nosotros, una causa especial para agradecer al Todopoderoso Dios, al recalcar que la fe cristiana fue introducida a nuestro pueblo por la corte imperial a través de la mediación del entonces monarca reinante. La historia etiope testifica que nuestros ancestros, que se levantaron después de los primeros emperadores cristianos, fueron hombres y mujeres que tenían gran celo y entusiasmo por la fe de cristo e hicieron todo lo que estuvo a su alcance para propagarla entre el pueblo. Muchos entre ellos, como el Emperador Caleb, que vivió en el Siglo IV y el Emperador Lalibela, quienes han sido canonizados por nuestra iglesia.

Cuando los países del medio este, noreste de África y Asia menor, donde el evangelio fue enseñado por los apóstoles, fueron superados y sucumbieron bajo un poder opuesto a la fe cristiana, Etiopia siempre se mantuvo firme apoyando la resistencia. Cuando sucumbió por esto, Etiopia, firme por su fe en Cristo y suplementados por la naturaleza de su tierra nativa, pusieron resistencia para preservar a Etiopia como una tierra de cristiandad. Profundo es nuestro agradecimiento a nuestro Dios por esta gracia. Numerosos son nuestros ancestros, quienes a lo largo de los siglos consagraron y sacrificaron sus vidas en el campo de batalla donde Etiopia fuertemente sobrevivió gracias a su fe cristiana. Cuando, después de estos dignos precedentes, asumimos el liderazgo de nuestro pueblo medio siglo atrás, nosotros agudamente nos fuimos enterando de la magnitud de la sagrada confianza y la responsabilidad otorgada a nosotros para trabajar por la gloria de Dios y la continuación del bienestar duradero de nuestro pueblo. Durante los pasados 50 años no solamente trabajamos para que nuestro pueblo pudiera tener una mejor vida mientras estén en esta tierra, sino que también no reparamos nuestras energías y tesoros para desarrollar su herencia espiritual, cuyo valor ninguna mente humana puede apreciar.

Hemos trabajado para que las sagradas escrituras y los libros dejados a nosotros por los padres de la iglesia sean multiplicados por medio de técnicas modernas de impresión y sean distinguidas para todos y no solamente en nuestro lenguaje moderno sino también que el ge¨ez, nuestra lengua antigua. Nuestra Iglesia Copta Etiope, la cual fue cortada de sus admiradoras iglesias cristianas por siglos, se ha unido al concilio mundial de iglesias y cooperado en la tarea de fortalecer la fe para traer la unidad de la iglesia. Hemos ayudado y continuaremos ayudando a los misionarios que han sido enviados desde otras tierras a predicar el evangelio a aquellos de nuestro pueblo que no han llegado a conocer la salvadora gracia de Dios.

Como la unidad de la iglesia es de gran importancia para nosotros y, Dios mediante, siendo esperanzados que este objetivo sagrado pueda ser logrado en nuestros días y edad, nosotros estuvimos felices de haber convocado, hace dos años atrás, un encuentro de las cabezas de las iglesias ortodoxas orientales en nuestra ciudad capital de Addis Ababa para discutir los caminos y formas para traer armonía y unidad en la iglesia.

Nos referimos a todos estas cosas solamente para indicar que esta era, sobre todas las eras, es un periodo en la historia donde será nuestra tarea vital el predicar el evangelio de la gracia para todos nuestros fieles hombres y mujeres. El amor mostrado en Cristo por nuestro Dios hacia la humanidad debería obligar a todos los que somos seguidores y discípulos de Cristo, a hacer todo lo que este a nuestro alcance para ver que el mensaje de salvación sea llevado a aquellos de nuestros fieles por quienes Cristo nuestro Salvador fue sacrificado y que no han tenido el beneficio de oír las buenas nuevas.

Desde que nadie puede interferir en el reino de Dios nosotros debemos tolerar y vivir lado a lado con otros de distinta fe. Así todo, si la amenaza viene debemos resistir con coraje cualquier incursión. Nosotros deseamos revocar la tolerancia mostrada por nuestro Mas Alto Jesús el Cristo cuando él perdonó a todos incluyendo aquellos que lo crucificaron.

En estos días modernos, hay una multitud de cosas publicadas en imprentas y en audiciones en la radio que cautiva la mente y espíritu humano; muchas nuevas ideas son diseminadas por los eruditos. Cantidad de magníficos artificios se ha producido para hacer la vida más y más confortable. Los ricos poderes han incrementado por la exploración y explotación de la tierra y han rivalizado mutuamente por explorar y conquistar la luna y los planetas. El conocimiento ha aumentado de una manera acelerada. Todo esto esta bien, maravilloso y digno de elogio. ¿Pero cuando será el final de todo esto? Es nuestra firme creencia de que solamente lo que el Más Alto desea es lo que será. Debemos ser cuidadosos de que los resultados alcanzados por el ser humano no se equiparen con los de la Torre de Babel, que se derrumbó en las manos de los que la construyeron. El apóstol Pablo dijo: "El conocimiento de este mundo es una ridiculez con la del Más Alto" y "El Altísimo conoce los pensamientos del más inteligente y aquellos son en vano". La razón de esto es que generalmente hablando el hombre hace a sí mismo y a su conocimiento el principio y final de su necesidad en la vida, y nosotros estamos convencidos de que el final de esto es destrucción y muerte.

Nuestro Más Alto Jesús el Cristo dijo: "¿Qué gana el hombre teniendo todo el mundo perdiendo su alma?”¿Qué hizo que el esfuerzo de aquellos que trataron de construir la Torre de Babel se convirtiera en nada? ¿No fue porque ellos trataron de vivir apartado del Creador, y porque, vanagloriándose de su propia sabiduría, trataron de construir una torre que en el tope alcanzara el cielo, dándose fama para ellos?

Es nuestra convicción de que todas las actividades de los hijos de los hombres que no se guían por el Espíritu y consuelo del Más Alto no producirán la fruta duradera, no serán aceptados a la vista del Más Alto por lo tanto caerán en la nada como la Torre de Babel.

Emperador Haile Selassie

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